Porque simplemente, no pude decírtelo con una mirada.

Te vi de nuevo, como cada día de ésta semana y la que pasó, dejando huellas tras cada sonrisa callada, como tú.

Te vi de nuevo, para apreciarte un poco más que antes. Yo, algo más impetuosa de lo normal, contigo allí, siempre soportándome.

Escuchas cada una de mis largas conversaciones, primero sobre aquel pasado que aún no logro bloquear de mi precipitada mente, de trigonometría, nociones básicas y un poco más; de lo que sea, pero contigo allí, riéndote cuando la ocasión lo amerita y diciendo el tan oportuno "Betania, silencio", ese que me hace rabiar.

Puedo ser la lectora consumista, la apasionada por el arte, la escritura, matemáticas confusas, química y sus fórmulas, la que calla cuando siente que se consume en las palabras, la que ama ser un poco volátil y directa,  corriendo junto a ti, buscando cada detalle sin respuesta, cada duda sin sentido...Allí estoy yo, siendo yo, sin  experimentar ningún complejo perceptible para ti, aunque sienta que no puedo creerte del todo cuando me miras fijamente y sueltas esas palabras que se aglomeran en mi mente, ofuscando cualquier capacidad para pensar. "Betania, eres preciosa". ¡Y lo niego! Lo niego hasta que el tiempo se detenga, porque no hay manera de creerte. No puedes tener razón en una afirmación tan absurda, tan carente de bases ¿Y la lógica? ¿Olvidaste utilizarla? Jamás seré el estereotipo de mujer perfecta; 1.70 de curvas donde ustedes, los hombres, pierden la mirada...Pues no, aquí hay miopía y ganas de leer hasta el cansancio.

Como sea, hace meses que no entiendo como confiar con los ojos cerrados, dejándose llevar por la corriente, en este caso tú. Pero no, no puedo. Aquí, dejaron un espacio vacío, para llenarlo con la nada, sin necesidad de ampliarlo un poco más, puesto que es tan grande que ha consumido poco a poco los rincones de mi hemisferio derecho del cerebro, porque te cuento que todo eso del "corazón roto", es mentira...Sentimos aquí, en nuestra mente, justo cerca de tu razonamiento...Por eso, somos un completo caos, o por lo menos es esa mi teoría.

Pensamientos divergentes, variedad y cantidad de ideas nuevas, para seguir hablándote de mis anécdotas, bajo un árbol, como siempre.
Puedes llamarme irracional, intuitiva, ¡Caprichosa! si así lo deseas, pero jamás niegues que te escribo cada tanto, para recordarte qué, a pesar de tantas caídas y choques contra el muro, sigo estando aquí, en pie, detrás de ti.

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