lunes, 27 de mayo de 2013

Después de un vaso de vodka, sigues siendo ese fantasma que me persigue. Subes por mi espalda y casi puedo sentir como tu respiración toca mi oreja, el fino cabello, las palmas de mis manos cuando vuelves frente a mi, te arrodillas y las besas...Pero eso solo pasa cuando el alcohol sube y mi razón baja; entonces, sin quererlo, mi sentidos vuelan y te tienen preso entre alucinaciones de un "¿Será que me quiere?" y la voz se me escapa.

No me importa que piensen que me hice adicta a las esquinas, la soledad que escoges cuando el mundo está igual de vacío que mis labios. Vacío de besos, más que de palabras. ¡Que va! Si es que contigo cada esquina tiene otro significado, como fugaz, un cometa que cada 75 años es un diciembre. Mi diciembre. Mi ocho de diciembre, junto a ti.

Allí, en esos rincones puedo abrazarte tranquilamente; decirte qué, aunque la música suene alto, yo igual puedo escucharte....

Prometí no decirte tantas tonterías, que quizás ni se entiendan; pero este, mi estado, es imposible de cambiar. Así, de a momentos, puedo controlarlos y decir que mis impulsos no son más que retahílas, pero estas ganas de enamorarte aunque sea una gota, pueden mucho más.

1 comentario:

  1. La persona a la que le escribes(tu novio, me imagino)debe estar muy orgulloso y sentirse afortunado de tener a alguien que le escriba de esa manera!
    PD: no creo que te quiera, te debe amar!!

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