Otra vez Alicia.

El amor no tiene que hacerse a oscuras. El amor simplemente tiene que hacerse. Con luz o en total oscuridad. De tus labios descubrí los modos, las pausas necesarias para desafiar tu respiración que se agita y te hace buscarme...buscarme a mi, entre tus sábanas que se convierten en médanos que arropan mis muslos, que se acoplan como olas a la arena de mi cuerpo, uniéndome a ti, a tus sonrisas que se escapan de mis labios ¿O de los tuyos? y van buscando suerte en otras fronteras, caminando sobre mi cuello, haciendo cumbre entre mis senos que se muestran ante ti como simples colinas y tú quieres conquistar como montañas.

Te siento cerca. Eres guía de mis espasmos, de nuestros intentos por sincronizar órgasmos sin escala, de sentirte en mi, adentro, descubriendo un nuevo sistema, una nueva forma de hacerme el amor con la luz encendida y tus ojos fijos, clavados en los míos, que me llevan a amar tu cuerpo, tus caderas entre mis piernas, mis gemidos que se camuflan con el sonido de tu cama, tus palabras que se escapan bajito y alimentan mis pensamientos más oscuros, mis ganas de ser la única persona que llené tu corazón y tu cama, de no solo aprender el difícil arte de hacer el amor con amor, claro, despacio; sino también, de tirar contigo y alcanzar el cielo en un instante.

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