Hoy, en clases de geografía económica, mi profesor estaba totalmente concentrado hablando sobre la industria del aluminio aquí, en Venezuela. Una charla magistral acerca de la labor de bauxiven, interalumina, alcasa y venalum. Los libros de texto, siempre tan maleables, con cifras que magnifican la labor exitosa y eliminan, por completo, todo rastro de las fallas, ignoran el retroceso del país y maquillan las verdades, para hacerlas más vistosas, mas consumibles. Todo público quiere ver una buena película ¿No? Bueno, es casi lo mismo. -¿Por qué le llamamos a esto socialismo? No sé, no me lo explico. Ni siquiera aún, luego de acorralar al docente y pedirle una explicación que fundamente su magnífica charla, supe comprenderlo. Yo, desde mi ignorancia y mi reducido conocimiento de la historia universal que vemos como cátedra en 8vo grado, supe que el marxismo, comunismo, socialismo y demás doctrinas de la misma índole, están guiadas (en teoría, léase bien) hacia un fin ético-s...
Los domingos siempre me han parecido un dia especial para la nostalgia. Y por supuesto que sé que esta afirmación es de conocimiento general y que no descubrí el agua tibia, pero nunca está de más repetirlo en voz alta: los domingos son, definitivamente, un día especial para la nostalgia. ... Hace par de meses volví a vivir sola. Fue como empezar, otra vez, a reconocerme en el silencio de mi hogar. Empecé por lo básico y lo banal, lo mecánico de la adultez. Entender que la nevera esté en la temperatura correcta, armar el escritorio más barato de Ikea, conseguir unas sábanas que cumplan su función hasta que pueda realmente comprar unas que me gusten, ubicar el supermercado más cercano y aprender a encontrar la mantequilla con sal en el mismo. Sencillo. Lista cubierta. Pero luego me tocó entrar de lleno en el único rincón de la casa que no quería visitar: yo. Me tocó aceptar que el insomnio no lo ocasionaba el colchón nuevo, pero si las memorias que se acumulaban en la espalda...
Me senté frente a una puerta que hace tres meses no conocía y lloré lo que me faltaba llorar en muchísimos años. Lloré a la niña que fui, a la que pasaba noches sin dormir preguntándose el por qué de tantas cosas. Lloré a esa parte de mi que se preguntaba por qué no era suficiente. Lloré a esa parte de mi que amaba incondicionalmente, que se despojaba de todo con tal y sentir. Sentirlo todo, como una puñalada de realidad. Me ahogué en todas las conversaciones justo antes de dormir y te juro que se me quebró la voz hasta en los recuerdos, como si fuese incapaz de hablar de ellos hasta en mis propias memorias. Me hice río y me ahogué en mi propio caudal, frente a una puerta que ya no es puerta y una Betania que no soy yo, pero que era. Lo era todo y lo di todo, hasta quedarme con las manos vacías de posibilidades y llenas de miedo. Un miedo sordo que se abrazaba a mi cintura mientras intentaba caminar, que me inmovilizaba las piernas en un intento por detenerme, pero no importó: caminé c...
Comentarios
Publicar un comentario