Así deben sentirse los pequeños peces dorados, chocando a diario con los cristales vacíos de su triste pecera. Quizá peco de soberbia, supuesta conocedora absoluta de la realidad de sus aletas. Pero sé, simplemente sé, que si aquél vacío atrapado en un vaso no es la máxima demostración de dolor y locura, entonces jamás fui aquél pez ni bebí de tus escamas.
Crónicas de una Venezolana más.
Hoy, en clases de geografía económica, mi profesor estaba totalmente concentrado hablando sobre la industria del aluminio aquí, en Venezuela. Una charla magistral acerca de la labor de bauxiven, interalumina, alcasa y venalum. Los libros de texto, siempre tan maleables, con cifras que magnifican la labor exitosa y eliminan, por completo, todo rastro de las fallas, ignoran el retroceso del país y maquillan las verdades, para hacerlas más vistosas, mas consumibles. Todo público quiere ver una buena película ¿No? Bueno, es casi lo mismo. -¿Por qué le llamamos a esto socialismo? No sé, no me lo explico. Ni siquiera aún, luego de acorralar al docente y pedirle una explicación que fundamente su magnífica charla, supe comprenderlo. Yo, desde mi ignorancia y mi reducido conocimiento de la historia universal que vemos como cátedra en 8vo grado, supe que el marxismo, comunismo, socialismo y demás doctrinas de la misma índole, están guiadas (en teoría, léase bien) hacia un fin ético-s...
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