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Mezzo secolo e un ricordo.

Abre la puerta, camina unos cuantos pasos, ahogado, como quién no quiere llegar y afrontar lo que está allí, esperando por él. Y no hay nada. Nadie espera por él. Coloca todo el peso de una vida en la mesa y se sienta. Medita. Uno, dos, tres minutos. Abre los ojos y sigue allí, como al principio, como siempre: solo.  Una taza de café y el aroma inunda la habitación. Lo aspira y lo deleita, como se disfrutan los placeres efímeros de la vida. Una gota resbala por la taza y, como un pequeño torrente de tristeza se resbala, cual sus lágrimas, por su mentón. Tantas preguntas y solo una taza de café, incapaz de responder a dicha interpelación. La curiosidad lo inunda y hace que sucumba ante la adicción dañina de recordar momentos felices, cuando la nostalgia le corta, cual cuchillo, parte de su alma.  Vivió como quien vive una aventura de verano, tras momentos de éxtasis absoluto, saboreando minuto tras minuto la vida que deseó, como si cada placer pudiera ser capaz d...
Quizás, estoy perdiendo el tiempo en buscar una solución, sin tener el problema.

Retórica y dialéctica.

Un suplicio que comenzaba donde la alegría de aquél, su momentáneo estado de celos, rozaba con lo absurdo. Se tejió una mortaja y decidió enterrarse en vida, dándole una solución errada a un problema delimitado, con sus errores y justas tildes, sobre todo adjetivo descriptivo utilizado, como necesidad, en sus oraciones. La incógnita no estaba en la pregunta, sino en el desafío qué, alguien tan idealista, encontraba en la realidad. ¡Pero cuanta gallardía! Un simple cobarde más, entrelazado en otra mentira heroica.  Fuiste sondeado hasta lo más profundo de tu peroración , pero no convenciste a los presentes. Un cardenal más para la larga lista que hace eco en tu piel, sutil, parda, mestiza; yendo en contra de toda lógica, puesto que en ti, las palabras, cuestionan no solo tu conciencia; sino qué, además, esclavizan a tu piel.  ¿Para qué decidir vivir en un patíbulo? Sal de allí, olvida la vindicta fallida. ¿Recuerdas a Zenón de Citio? Retoma ese estoicismo del perio...

¿Para qué tantos besos? Si, al fin y al cabo, no sabes amar.

Un momento, para recordar que existes; sin ataduras. Dos recuerdos, sumados a una cuenta inagotable. Tres minutos, como aquél día, para volar; como si pudiera olvidarse. Cuatro tiempos, para tocar la melodía que tanto disfrutaste; cada compás, aprendiendo de tus silencios. Olvida la estructura y las formalidades para escribir tantos deseos inútiles; hazme caso. Déjate llevar. Cinco vidas, insuficientes para estas inmensas ganas de sonreír; contra todo y nada más. Seis caricias sin malicia, con conciencia del placer y lo inevitable de las palabras entre tanta hilaridad. Tú, vida; y yo, un aditivo más. Siete días, para amar lo que olvidaste ayer y lo que querrás mañana. Hoy ¡Sin tiempo! pero ama. Ocho, por si hacen falta 24 horas más, un suspiro; o, quizás, volar. Nueve espacios; cosmos y estrellas fugaces. Deseos, ilusiones, anhelos, esperanzas o nada; pero junto al viento mismo, sin limitaciones. Un diez desconocido, para que inventes todo cuanto crees imposib...

Il prend ma main et jamais ne me permets d'aller.

Un día, por azares del destino, nos topamos en una feria. Un intercambio gradual de abrazos, entre desconocidos. Contadas palabras entre risas, un mundo irreal y fantasioso de superhéroes, ángeles  demonios y un poco más de la ciencia ficción. Me caíste bien y quiero creer que para ti, el sentimiento fue el mismo. ¿Recuerdas aquella noche, contando historias, anécdotas, salidas? De parte en parte, entregando recuerdos para compartirlos y caminar de la mano. No se como explicarte esto sin caer en retóricas, pero tus ojos tienen ese brillo que se consigue solo en ciertos momentos específicos de la vida. Cuando cae el sol y el viento baja, la oscuridad se abre paso y allí estás tú, con tus grandes ojos verdes, detrás de un libro, indagando sobre tantas historias fascinantes que consiguen dejarte atadas a ellas, colgando de un hilo, lejos del mundo real, de todo problema, sin perturbaciones. Admito mi incapacidad de querer con restricciones y tú, como buena confidente,...

Jaula de cristal.

¿Por qué armar una casa artificial para un ave que solo quiere ser libre? Cientos de lugares para visitar, si lo deseaba. ¿Por qué obligarlo a doblegarse ante un destino cruel, privándolo de lo único que importa? Su amor propio, sus alas sin cortes, sin justificaciones para sus deseos, aspiraciones. Aquella ave, termina siendo una deformación de su concepto, un cambio en su definición. Olvida volar, sentir el viento en sus alas; altas cumbres, pequeñas cornisas. Se transformó en un ser coartado, cohibido, triste y esclavo de un destino que no merece. Egoísmo y caprichos injustificados, que otros quieren tildar de "amor". Un amor enfermo e imposible, puesto que amar implica libertad entre tú y aquél ave que quiere emanciparse, lleno de osadía y ganas de descubrir; No un camino lleno de baches, errores tapados con promesas y una casa artificial, donde le mantienes cautivo, en una condena unilateral y sin derecho a respirar, una vez más, el aíre bajo su propio albedrío.

anima, vita e tutto ciò.

Comprendes el vacío cuando lo tocas con cada nervio de tu cuerpo, con cada fibra de tu mente; cuando de sentimientos se va tratando. Si tan solo entendieras qué, detrás de cada pensamiento, hay una neurona trabajando, para darle vida. Más allá de ti, el mundo es una caja inmensa que aspiras conocer, respirar, palpar, vivir; una vía para el cáos o la bondad, la felicidad o mera desdicha, un paso o el estanque. La vida y la muerte, espectadoras silentes de una lucha de ideales entre tú; el que eres y el que fuiste, el que serás; el qué, en el pasado, decidió sentir más que un simple respiro, una simple existencia. Tú, queriendo más de un universo que no entiendes, que no razonas, y sin embargo, sigues atado a él, para conseguir respuestas qué, probablemente, nunca encuentres. Entonces, te dispones a observar una vez más, abriendo despacio tus ojos, cual puerta de tu alma, en silencio, sin victorias, y te encuentras con la realidad. No hay nada, solo una ausencia de ti.