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Hechos del pasado, impresiones de presente.

                                                                                                                                      04/04/2014. Encuentro sencillo abrir un diccionario o buscar en la red el significado de tantas palabras desconocidas para nosotros. Con solo observar un par de líneas, recurrir a ciertos textos y mantener intacta la convicción de estar “en el lado correcto de la historia”, nos creemos eruditos del tema, defensores inamovibles de una causa inespecífica, revolucionarios –a veces- sin revolución. Ese, en el mejor de los casos, es un error común que, en esta era de la tecnología y el análisis de casi todo lo que nos rod...

"Porque con balas, no se construye un futuro"

                                                                                                       Mi pancarta rezaba tal cual el título. Justo ahora, mi mente es un colapso. Para empezar, creo que estaría bien la frase con la que se comienza en toda asamblea estudiantil: Maria Betania, 17 años, estudiante de la Universidad Simón Bolívar. Si, esa soy yo; pero podrías ser tú, o cualquiera. Soy estudiante hasta que el reloj marca las 12:45pm y paso a ser una trabajadora más en el campo educativo. Partidaria del esfuerzo como método para construir un país y no de las regalías, que nada solucionan. Usuaria del transporte interno de la universidad y del Metro de Caracas para llegar, todos los días, a mi trab...

¿QUIÉNES SOMOS?

Después de todos los breves párrafos que día tras día -desde hace más de un año- he dedicado a mi país, Venezuela, siempre pensé que el próximo sería uno lleno de júbilo y no de tristeza. Tras todos ellos, no he logrado cumplir mi meta: estas líneas, las escribo desde el luto, no desde la dicha.  Hoy, 14 de febrero de 2014, un gran porcentaje del país piensa que  «aquí no pasa nada »  y mientras les escribo esto, la Guardia Nacional Bolivariana reprime a estudiantes con ballenas y antimotines (autopista Francisco Fajardo a la altura del distribuidor Altamira), justo como jamás lo han hecho con un delincuente. El colmo, estimado lector, es el siguiente: mientras el futuro del país está siendo pisoteado por la bota de un militar, el jefe de Estado hace una rueda de prensa acerca del "lanzamiento de plan de paz y convivencia". Demás medios, callan.  Se siente un vacío en el pecho al pronunciar la frase que nadie quiere escuchar:   Estamos solos.  ...
Contar los puntos de la obra de Seurat me sumía en una depresión infinita. ¿Infinita? Inmune a todo cambio, abstracta, dolorosa. Que se yo, de esos momentos donde el viento está latiendo tras tus hombros y a ti qué; que el mundo espere y se detenga cuando quiera, que no te importa nada. Que va. Que Seurat no importa, hombre. Jamás contaste cada punto de sus lienzos. ¿Cómo mezclaba la ciencia con sentidos? El color daba emoción, lo mismo que a un matemático resolviendo los problemas de Hilbert. Él era todo: la óptica y el arte. Heurística. Armonía y color... ...Igual da, París se desdibuja ante tus ojos. Ni Seurat ni Pissarro. En cambio, puntos sin sentido ni armonía. Sólo puntos.

No sólo un feliz año.

Me encontré con el papel de siempre y solo esperaba una excusa para escribir algo, lo que sea. Luego, recordé que no necesito excusas; nacieron las ganas y fue suficiente. Este es mi entrada de fin de año, esa que todos escriben con buenos deseos y la típica frase que, en épocas anteriores, se dejaban en tarjetas de cartulina brillante y pirotécnicos de tinta y escarchas a tropel. Si bien el fin es subjetivo, siempre trato de ignorarlo. Hoy, bien podría ser un 32, como tanto me gusta, pero prefiero dejarme llevar por el ambiente y parar de cuestionar hasta la disposición del calendario con 52 semanas y, si acaso, un bisiesto con unas 24 horas para llevar. Antagónicamente, ignorando el fin, anhelaba el comienzo. Pensaba, hace un par de años, que mis quimeras serían derrotadas después de las 12 campanadas. Sacaba una maleta, me comía las dichosas uvas y esperaba el rocío de suerte que, suponiendo todo lo creído tuviera tan solo una partícula de cierto, caería sobre mi. La ingenui...
Me escondía en lugares comunes: bajo las rocas, detrás de un armario o en el fondo del mar. Nada imaginativa. Al salir, de vez en cuando, me alejo del papel. Ya no me gusta, ya no lo siento. En retrospectiva, me hice más daño que bien, aún y cuando de volar, lo hacía sobre las líneas y la tinta en el despliegue. Así, olvido desde los conectores, hasta la precaria formulación de metáforas que solía utilizar. Estaré mejor, me digo...Pero, realmente, nunca me he creído. Aquí no hay vuelos, ni estelas, ni pies sin firmamento. Todo lo contrario, un sin sabor.

La de relevo.

  Aquí les dejo el artículo breve para @El_Uesebista...                                                                      ... La historia de Venezuela se ha visto cargada por una serie de acontecimientos que suelen desconocer el paso del tiempo. Pareciera que danzaran a un compás propio y definitivamente  cíclico. Los problemas del pasado se disfrazan y se mezclan con los nuevos. Bailan con nosotros a destiempo. Nos pisan, nos callamos. Perdemos la batalla sin siquiera comenzarla, por miedo al escándalo de hablar, expresarnos. En 1903, éramos un país que acababa de atravesar un período sanguinario, colmado de guerras civiles, aderezado con caudillos y liberales. Un lienzo nuevo, prematuramente manchado. Casi  cien años de una violencia  cotidiana y directa, que “cul...