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Quiero creer que no es tan complicado el parar de escribir, de pensar en papel, explotar cada cierto tiempo y decirlo todo, dejar que fluya. Entonces paré, porque en ocasiones intimida, porque sumergirse en ti es más complicado que sumergirse en otros, pero intentarlo sigue valiendo la pena. Como estar fuera de liga , pero no en el sentido que comúnmente todos le otorgan: ser o estar en otro nivel. No, al contrario. Fuera de todas las ligas donde juegas, un strike en vez de un home run. La pelota que jamás toco base. Y sin embargo aquí estoy, luchando contra ese estado catatónico al que tú llamas ausencia, en el que me sumerjo cuando no sé que decir, porque en ocasiones solo quiero mirarte y sonreír, plasmarte sin olvidos, escribirte en una suerte de sintaxis perfecta pero mi retórica es barata y me cohibo. Si, totalmente fuera de liga .
                                                                                                                     treinta y uno de abril. 2016. Tenía miedo de conservarte en una simple y única panorámica, un recuerdo repetido y tergiversado. Te veo más alto, te noto más amable. En tu espacio estático, cambiaste por completo. Olvidé tu voz. No tienes idea del nudo que se forma en mi garganta con apenas admitirlo. La olvidé. Aquella voz que tantas veces me calmó, ya no existe en mi memoria. Trato de buscarla, reviso en todas partes. Últimamente he intentado sacarla de un viejo vhs que no he podido reproducir. Así son todos mis intentos: infructuosos, sin sentido. Me dueles como nada me ha d...
Por momentos Dios de todo lo no bendito lo prohibido el "no se debe(...)". Venerado tantos días                                    -noches- en el seno de una nada nuestra. Siempre juntos en la barca de Caronte. Vaciada por ti llena de ti. Consumidos como se consumen láminas de magnesio entre destellos que todos admiran entre fingir  y verdaderamente ser. Bordes convergentes, sismo de tus huesos tan de ti, tan escrita con tus dedos. Descubierta, tierra virgen arrancaste mis sentidos (...) No hay pájaros que avisen con su canto que aún no hemos dormido. No hay cuerpo con tu nombre sobre manos con mi estela, tampoco cargas puntuales. No queda ya una sola ninfa que imite nuestro ritmo, jugando a creerse diosa entre tus brazos. Templado al cien Ahora, de otra cintura, despiertas enamorado. ¿y yo?  desecha hasta los huesos. (...) Río al que no tengo p...
Yo quería escribir. Quería enamorarme y escribirlo. Escupir todos las conversaciones internas que mantengo en el metro con las personas que observo. Las miro, hablo haciendo uso de sus labios sin siquiera haber escuchado la primera palabra saliendo de los mismos. Solo palpo los colores de sus chaquetas, hablo con las palmas de sus manos. Enloquezco antes de llegar a mi estación. Solo quería despertar después de las tresantesdelsol,  tomar un bus que no atravesara tres grandes autopistas, vivir sin el temor de ser poco más que polvo entre un par de desayuno/almuerzo/ceno/más tarde que nunca llegan, porque son de nuevo las tres. En punto. Ahora solo quiero no querer. Convertirme en una pequeña máquina que produzca un índice aceptable, relaciones sociales sostenibles, metas infructuosas pero con buena fachada y una mentira tras otra, donde esas estúpidas cartas que nunca tienen respuesta no sean más que eso: estúpidas cartas, y que esta sensación de estar a punto de ser aplastad...
                                                                                                                        A Henry, por otro año más – juntos -. ¿Qué será de ti, que duermes por las noches mientras aquí aún es de día? Deben ser eternas, al menos en un sentido práctico. Así he decidido creerlo, para poder intentar recrearte en imágenes de mármol dormido, de príncipe clásico, ahora paciente y sin prisas que corten la respiración al final de la jornada. No has cambiado nada y eso me desespera. Mientras sigo sumando velas a la torta, tu sonrisa se ha quedado fijada en un espacio atemporal, casi ficticio, como si naciera de lo que quiero y no de la imagen que el espejo te d...
Hay puñales, mullidos, cual cojines. risas cegadas, tragos que terminan en derrames cósmicos de nada, basura estomacal, desdicha, cabeza baja. Luego te dan -y das- todo. Integridad, corazonadas, poemas sobre almohadas compartidas en camas de Propatria, conversaciones de media jornada, distancias eternas por panes efímeros, pesos ideales, almuerzos subsidiados, condones baratos, mar de plata, caminatas monumentales en ciudades peligro. Me perdí buscándote, amándote a tiempo completo. Te perdiste tú, reina de los dioses, entre temores de a contado. Hija de Saturno, "tú que consuelas y no existes", ay Pessoa, que mal me siento. Sin tabaco, ni ira, siempre aquí, hasta que vuelvas.
La manija del gabinete se clava en mi espalda, choco contra ti.  Te busco, a tientas,  a gatas,  incluso después  con las manos en alto.  escribo obituarios sobre mentiras me hago polvo, eco sin destino, cama de tu cama,  sexo de tu sexo. Quiero tocarte,  alcanzar tu rostro.                                              - No, me privo- Me privo de ti, de nuestros vicios, la manera en que sonríes                                                  -con sopor- mientras finges no mirarme. Y llueve. No afuera, sino en mi.                                             ...