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Mostrando entradas de enero, 2014
Contar los puntos de la obra de Seurat me sumía en una depresión infinita.
¿Infinita?
Inmune a todo cambio, abstracta, dolorosa. Que se yo, de esos momentos donde el viento está latiendo tras tus hombros y a ti qué; que el mundo espere y se detenga cuando quiera, que no te importa nada. Que va.

Que Seurat no importa, hombre. Jamás contaste cada punto de sus lienzos. ¿Cómo mezclaba la ciencia con sentidos? El color daba emoción, lo mismo que a un matemático resolviendo los problemas de Hilbert.

Él era todo: la óptica y el arte. Heurística. Armonía y color...

...Igual da, París se desdibuja ante tus ojos. Ni Seurat ni Pissarro. En cambio, puntos sin sentido ni armonía. Sólo puntos.