miércoles, 27 de junio de 2012

Todo esto se trata de hacer maletas para un destino totalmente especificado, pautado desde que sentí el vacío con mis propios dedos, pero aún así, me cuesta aceptarlo.

domingo, 24 de junio de 2012

Nada peor que un compromiso vano, para subsistir.

Aún no se darle una explicación lógica a mi impulso por escribir lo que me pasa, día tras día. He llenado páginas completas, esquinas, márgenes, cuadernos viejos y nuevos, clases completas y luego nada...
Explicarme a mi misma el hecho de haber cometido tantos errores, me hizo creer que caerme estaba en mi genética, y eso es algo que aún no descarto del todo. Luego, pienso...¿Qué tanto puede importar? De no haber sido ese huracán de impulsos, malas decisiones y lágrimas, no estaría escribiendo éstas líneas qué, aunque no sirvan para un fin específico, hacen que pueda contar una historia.

La única certeza que poseo, se encuentra llena de dudas, por más irónico que pueda leerse. Llegué a pensar que la muerte no es más que esto: una simple retrospectiva.

Cada vez que pienso en tantas frases leídas, escritas en cualquier lugar, de esas que se encuentran sin tan siquiera buscarlas...Simples azares; Y luego nada...Solo ese pensamiento de no saber a donde ir, siguiendo consejos que más allá de tener alguna finalidad, están vacíos. Si, como éstas líneas.

Personas que dicen estar cansadas de vivir en el pasado, pero siguen atadas a él. Las entiendo. Y luego ustedes, tan libres y al mismo tiempo tan esclavos de emociones, simples euforias momentáneas, valiéndose de promesas que jamás podrán cumplir, pues nada saben de verdaderos sentimientos, de cicatrices en el alma.
Prefiero seguir siendo un punto dentro de mis propias memorias, antes que cualquier cosa que diga vivir, sin verdaderamente intentarlo.

Debo admitir qué, después de todo, el egoísmo tiene parte en todo este juego.
No me importa que me tilden de desalmada, puesto que de este título ya he escuchado bastante. ¿En que clase de sociedad tan hipócrita despierto cada mañana? Si de delimitar un porcentaje se tratara, estaría rondando un 75%, como mínimo.
Siguen existiendo esas personas que logran algo más, una simple sonrisa, de esas que hacen creer en una esperanza, un simple motivo. No puedo negarlo.
Me equivoqué una y otra vez a la hora de comprender quien valía de verdad la pena, pero ya esta es otra historia, una que no quiero contar.

Ya no me importa si escribir no es lo mío, si de palabras el mundo no se sostiene, si la vida es nada y la muerte sigue...No. Ahora todo es parte de un todo, de algo diferente.
La muerte pasó a estar allí, como un recuerdo silencioso

¿Por qué le tememos a morir? Ella siempre estará allí, acompañándonos cada segundo. Nunca abandona.
La culpa de ese temor sin bases sólidas, es creada por el mismo dolor, por el miedo o la misma rabia.
Ahora, me parece algo hermoso, sutil. ¿Acaso no pude ser una prolongación de la vida?
Terminé por aceptar qué, vivir bajo una droga, no es vivir.
El egoísmo, nuevamente entrando en escena, intentando mantener la vida que se escapa, que necesita irse, que ya cumplió su misión o simplemente se cansa de luchar. ¿Como obligas a alguien a sentir de nuevo, cuando lo único que siente de verdad es su dolor?
Nada peor que esto. Vivir rodeado de mentiras, engaños, tratamientos. Un tranquilo, estarás bien, y luego un no me importas, pero estaré aquí, porque me lo exigen mis principios. Inmorales.

Ahora, puedo esperar miles de cosas, pero preferí abstenerme y no esperar nada.
Aquí estaré, aunque me mire al espejo y ya no reconozca mi mirada.



viernes, 22 de junio de 2012

Páginas.

Recorriste paso a paso sus vivencias, las tomaste y las hiciste tuyas.
Lloraste cada vez que se caían. Te quedaste allí, observando cada paso, decisiones tomadas y otras dejadas  en ideas, nada más; sonrisas y lágrimas, amores y simples corazonadas.
Terminé por vivir con ellos, cada día, desde que empecé a seguirles con la mirada.
Luego, llegué a la última página, acabando así otra etapa de mi vida. Final.
No, no son solo libros. Trozos de papel plasmados con tinta.
Casi pueden latir.

jueves, 21 de junio de 2012

«...Todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada».

Otra clase de literatura, un análisis más, una lectura menos.

César Vallejo: Los Heraldos negros.

«Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras 
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 
o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. 

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como 
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 
se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! »

¿Que más puedo agregar? Escribió con tanta ímpetu, cada palabra, cada espacio, pequeña línea, juego de él, su destino.
Según se deja ver a través de sus lineas, muestra una clara vivencia de lo que es el dolor como concepto casi tangible para el autor. Golpes, caídas, desaciertos...Desatinos que da la vida y qué, para César Vallejo y sus creencias, tenían consigo un matiz religioso, una carga sobre hombros demasiado estrechos para llevar semejante peso.
 "Golpes como el odio de Dios(...)", así lo define, para ponerle palabras al "abandono" que siente por parte de la figura divina, el "hacedor" del destino.
Un golpe podría equiparar a tantos tipos de dolor en el alma, una despedida fugaz y obligada, sin un adiós sincero que valga, pues simplemente el destino o la divinidad, te los arrebata. Simples mortales atados por sentimientos, nexos que queman o duelen cuando se rompen por obligación o simple placer de la otra parte, o quizás, un tercero. "Amigos" que deciden irse por motivos errados, falsas explicaciones, enfermedades. Golpes que llevan a despedirte de ti mismo, de quién un día fuiste; te cambian, te hunden, te forjan una coraza del hielo más puro e impenetrable. Tal como dice Vallejo: "¡Yo no sé!", pues no puede saberlo, solo debe asumirlo y continuar, aunque sus líneas muestren una angustia tan certera como para que el lector, esclavo de sus emociones, pueda formar parte de ella.

"Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte", y ni hablar de las cicatrices imperceptibles para el ojo crítico que quedan en su vida, tras sus pasos, sus miedos, las sombras.
En definitiva, un poema que muestra la realidad de la capacidad del ser humano para sumirse al dolor, a la angustia y a la desesperanza, provocada por el sufrimiento. "Como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada" y justo allí, en ese instante, las lagrimas son testigos y autoras de ese espacio del alma que no sabe describirse con palabras.

miércoles, 20 de junio de 2012

I ricordi, e non può vivere.


Es mucho más sencillo perder mi vista en las paredes, analizando matices, observando como el tiempo destruye todo lo que toca. La pintura se cae, se vuelve quebradiza; así, opaca y desdibujada, como nunca antes, justo ahora.
Ahora, me cuesta admitir lo difícil que ha sido intentar arrancar tantas marcas de la misma pared, con solo mirarla, deseándolo, como si mi mente pudiera mover mi voluntad, esa que se quedó estancada y no quiere buscar una manera más directa para terminar con semejantes observaciones.

Me acostumbré a marcar mi vida con fechas, haciendo eco en las horas, énfasis en los segundos, dependiendo de un punto que detenga la marcha cuando sea debido o, quizás,  logrando que avance por inercia, simple necesidad de un nosequé tardío, como siempre.

Allí está, la misma pared.
Una fotografía en un viejo colgante, tal como la niñez y sus recuerdos, junto a esa frase que un día leí y jamás pude borrar...Así, una y otra vez; y otra y otra.


«Vivi, vivi e ama quello que sei » y la repetí, casi cantándote...«Comunque tu sia, ovunque tu sia, guarda in alto verso il sole e chiudi gli occhi e non stancarti madi di sognare »...Para ti, para nosotros. En la pared ¡Nuestra pared! para que te quedaras, para que algún día la leyeras al despertar y sintieras que te hundías en ellas, viviéndolas, respirándolas...«La vita è troppo breve per non essere felici insieme» No, para ti no fue breve. Fue eterna ¡Grandiosa! como para compartirla con alguien que solo supo copiar sentimientos y grabarlos en paredes.



07:05 pm, días después, ya no sé cuantos, pues mi mente ya no quiero funcionar de la misma manera. Se resiste a controlar mis emociones. Se niega a continuar analizando más allá de lo esencial, de lo qué, suponiendo que fuera cierto, realmente importa.

Pierdo la vista en la pared, pero ahora ya no veo la nota. La tinta indeleble también sabe esconderse, lo sé.
Veo lo que quiero ver, no lo que realmente está. Memoria selectiva, o eso dijo mi profesor de psicología unas cuantas clases atrás.
Sigue allí, en la misma esquina, con su mismo blanco triste y curtido por el tiempo, por ti, por todas esas veces que te sentaste en mi cama, sin siquiera darte cuenta de ella, de la pared.
Mi pared, no tuya. Ahora no.

domingo, 17 de junio de 2012

Si el sentimiento no te cala hasta los huesos, hazme el favor y cállate. No quiero escuchar mentiras banales.

domingo, 10 de junio de 2012

Cs; 28/03/2012.
Lunes.
Por extraño que parezca, hace unos días que no me siento atada.
Fuerzas extrañas.
Es un desatino, pasa ser sincera, pero...¿Quién quiere ser sincera? Últimamente todo choca y, sin embargo, yo quiero decir toda la verdad.
Una vez más, un destinatario incierto.

jueves, 7 de junio de 2012

Ficción.

Porque un breve cuento de hadas, también puede ir sin finales felices, por lo menos para una de las dos partes.

  Los resultados fueron los esperados por él; los más dolorosos y humillantes para ella.

Lo quiso como se quiere al viento, a la flor misma, al espejo que llamamos cielo. Así, libre pero de ella, del mundo. Eso sí, nadie lo quería como ella, con tantos adjetivos para describirle la mirada, la ternura y su piel, esa que algún día supo cuidar, llenándola de calificativos.
  
En sus sueños lo recorría con una paciencia infinita, prolongada hasta cautivar a su pupila con su cara, su cuerpo; claro. Fue su sueño de verano, otoño, invierno y su eterna primavera. Justo así, olvidando todo orden natural, incluyendo las fechas o estaciones.

  Su meta.

Lo amó con paciencia, ternura y satisfacción. Con poderío; nada de pretéritos y rodeado de posesivos. Mío, no de otra.

Ahora, no entiende como el amor no pudo guardar sus ilusiones, sus sentidos, su sonrisa, su carácter; pues solo supo perderlo donde no había nadie que pudiera admirarlo así, con cada detalle perfecto y delicioso para sus sentidos.

Fue todo, pues será de otra.
Otra que pueda satisfacer la lujuria precisa.
Otra que no sabrá despertarlo rodeado de silencios y caricias.
Otra qué, quizás, pueda declamarle su amor en versos, pero aquí sigue ella, sabiendo que ninguna otra podrá siquiera intentar el hablar con sus silencios, pelear en sus batallas, llevarle al cielo sin derecho a devolución de sentimientos ni razón. Ella, quién sabrá seguir queriéndole, aunque deba repartir nuevamente su fraccionado corazón.


De complejos, nada. Solo tú.

No quiero que me sigan persiguiendo los recuerdos.
Ella habla, solo escucho...Complejos, imaginarios y falta de racionales.
Números complejos y yo sigo pensando en ti.
De negativos, nada. Solo tu recién conocido humor.
Huellas bajo luz ultravioleta. Si, de mis miedos fuiste testigo y en algunos casos autor.
No quiero un imaginario puro, pues con la suma de los reales me bastaste.
Fuiste mi propiedad, mi opuesto perfecto, el negativo palpable y al mismo tiempo tan infinito.
En éste caso, la asociativa no funcionó.
Fuiste mi 3i , mi julio, pero el neutro solo supo dejarnos en cero, amor.