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Mostrando entradas de mayo, 2013

Declaración pública, sin enmienda.

Tengo millones -mentira, exagero- de planos por graficar y en cada coordenada hay un punto que lleva tu nombre, respiraciones espaciadas, aeróbicas -demasiada biología- y efímeras, como el fuego cuando se consume porque le falta oxígeno.

Debo dejar de escribirte -el profesor me está mirando feo- en clases, pero no puedo. Apareces en cada cátedra, como si cada hora académica dijera "tómame" y tu no te niegas.
Eres un tema recurrente en las páginas en blanco -y toda las esquinas, definitivamente- , hasta que comienzas a caminar sobre las líneas y el cuaderno de inglés ya no es de inglés, mientras que el reported speech es un zumbido en mis oídos.

I had been with you.
I have been with you.
I will be with you.

          ...

-En otras noticias- ¿Será que peleaste en waterloo? o, quizás, cargaste un fusil en la revolución de Julio. ¿Cuanto tiempo habrá transcurrido sin saberlo? Después, te diría que sería tu Nancy y tú, obviamente, mi Sid, pero la historia ya está trillada y eso de mo…
Ricardo ¿Por qué te escondes?
No ves que la luz se apaga y tus ojitos se achican, como esperando al sol.
Deberías salir y codearte con el mundo;  ese a tus espaldas, fracasado, ya sin luz. La que esperaste.
Eres un "yo" que ruge de miedo, temores que te hunden -y me hunden- bajo tu -mi- almohada. Aquél, que cuando sueñas, ruega por tenerte en este hoyo existencialista, filosófico y vulgar, que juega a la guerra, atentados y furia, pues no sabe de calma.
Les cuesta, Ricardito, porque de personas, el concepto les queda grande y, ni con hilos de bondad, logran achicarle tanto vacío, allá en sus pechos.
Ni mutismo capaz de silenciar-me-te hará que cedas y dejes -mis- tus instintos... ¿Por qué me llamas, si ni te escucho? Tal vez no existas, o viceversa          ... Tal vez no soy y tu si estás, pero me pierdo imaginando qué,  en tu tristeza, logras comprender mis faltas; y en ese mundo, nuestro mundo, la paz es de cartón y el amor, de a cucharillas, nuestro único remedio.

Para mi M.

No quiero copiar,
ni leer.
Te quiero aquí,
evidentemente conmigo.
Aunque sea para mirarte y hacerte dibujar múltiples caricias, sobre mi, como tu papel. Tu papel, tu papel, tu papel.
Tú, para mi; Yo, tu lienzo, tu instrumento de sonrisas siempre que las necesites. Una musa que no sabe del Olimpo, jamás conoció a Zéus y no sabe inspirar.
-Inspirarte-.

Ojalá Kirchhoff hubiese formulado una ley de lazos fuera de los circuitos y se enfocara en ese hilo que me ataste, para unirme a ti, saliéndote con la tuya, dejándome indefensa en unos brazos que ya ni siento.
Me convertiste en un circuito puro de resistencia...A la distancia, claro; y ninguna suma algebraica hará que mi amor se quede en cero.

El algún lugar de tus sentidos, debes de esconder alguna imperfección, un antídoto ¡Algo que me haga inmune! Hasta que deje de dolerme tanto la costumbre de perderme entre grafemas.
Después de un vaso de vodka, sigues siendo ese fantasma que me persigue. Subes por mi espalda y casi puedo sentir como tu respiración toca mi oreja, el fino cabello, las palmas de mis manos cuando vuelves frente a mi, te arrodillas y las besas...Pero eso solo pasa cuando el alcohol sube y mi razón baja; entonces, sin quererlo, mi sentidos vuelan y te tienen preso entre alucinaciones de un "¿Será que me quiere?" y la voz se me escapa.

No me importa que piensen que me hice adicta a las esquinas, la soledad que escoges cuando el mundo está igual de vacío que mis labios. Vacío de besos, más que de palabras. ¡Que va! Si es que contigo cada esquina tiene otro significado, como fugaz, un cometa que cada 75 años es un diciembre. Mi diciembre. Mi ocho de diciembre, junto a ti.

Allí, en esos rincones puedo abrazarte tranquilamente; decirte qué, aunque la música suene alto, yo igual puedo escucharte....

Prometí no decirte tantas tonterías, que quizás ni se entiendan; pero este, mi esta…
¿Cuantas veces no tomé tu mano cuando ya no podías levantarla?
Entre lágrimas y recuerdos, tristes galerones, pedías un poco más de tiempo, para respirar la vida que te faltó.

"La garza prisionera no canta cual solía,

cantar en el espacio y en el dormido mar"

Pisadas de un polo y tu voz, entre cortada, sin más que sus heridas, después de las 9, intentando empezar de nuevo conversaciones sobre el día, ¿Cómo te fue en el colegio? ya todo era costumbre, ni siquiera monotonía, solo costumbre; pero allí, sin tregua, estaban tus brazos esperando mis carreras.

¿Por qué seguías cantando, si ya no podías? Ya solo eras un eco y podía amarte más.
Amarte porque podía seguir soñando con tenerte un poco más.
Amarte, pues jamás pensé que realmente te irías.

¿Acaso tu si lo sabías?

Y te despedías a diario, con tus sonrisas cubiertas de lágrimas.

Sufriste tu vida y la de ella, tu pequeña, sus miradas, sus deditos entrelazados en las fotos viejas, donde sigues existiendo y, de vez en cuando, te…

Sin epitafios.

Mira,

aquello de dejarte en los rincones,

no funcionó.

Y ya no sé si estoy aquí, allá o estás conmigo,

o mejor dicho;

dentro de mi.

Sin pensarlo, solo sentirte,

lejos de trivialidades,

letras imprecisas,

poemas ridículos

y mi falta de concentración.

Porque sin quererte, ya te quería.

Mira que lento pasa el tiempo cuando estás, pero no conmigo; porque cuando existes junto a mi, en nuestro mundo paralelo -no secante- las horas corren de tus dedos a mis labios y eso que llaman beso, es nuestro único cronómetro puntual.

Que perfecto te ves, cuando ni te miro. Alzando los dedos al viento, acariciando tu cabello impalpable, ese que no es más cabello, sino hilos de nada. Y tú, como impaciente, te dibujas donde pueda observarte, a 4 horas de mi, o dentro de ti, pero a mi lado; porque no, no necesito tocar tu piel para decir que existes, que te siento como gotitas, un riachuelo, el océano mismo y sus grandes gaviotas que anhelan el sol.
Podemos nadar de nuevo hacia aquel bote, de aquella playa, en aquél tiempo provisorio que nos prestaron un ratito, para ser felices 259.200 segundos y ni un poquito más, pues hasta tu ternura disfruta de las matemáticas.

Podemos poder, porque si, porque queremos...
Y quizás, aunque el bote siga a la deriva, estaremos allí, intentando alca…
Ciudad Bolívar; 14/05/2013.
     La clase se volvió una ladilla. Papá me dijo que la escuela era para aprender, pero yo no sé nada. La profesora dice que el círculo polar ártico tiene un clima diferente al ecuador, es uno de los cinco paralelos...Solsticio y cosas así. ¿El de matemática no dijo que aquellas rectas eran paralelas? No sé, pa' mi es lo mismo. En fin...¿Qué sabe ella? Yo solo le creeré cuando vaya al polo y me muestre el horizonte y la inmensidad de la nada .No quiero, no quiero creerle, aunque tenga la razón. Me gusta llevarle la contraria, como en todo. ¿A mi que me importa el clima? Si ni siquiera me enseñan a querer. Aquí hablan por hablar. Se sacan en cara todo cuando pueden presumir ¡Hasta las notas! Pero no saben nada. No sabemos nada...Por eso me gusta cuando mi abuelo me abraza y me habla del sol, de las palomitas que comen de su mano o de un simple semáforo en rojo, para que se detenga, deje de vivir tan rápido y me abrace de nuevo. ¡Que joder, la vida se lo …
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Un carril que hace un hoyo en la cumbre, donde las rocas solo conocen la luz del sol y no del fuego, del calor humano que pasa y las patea como si no sintieran, como si su valor fuera inapreciable. Una basura más para un mundo que ya no tiene espacio.


Eso fuiste tú, en sus recuerdos. Un punto inapreciable que dolió, hizo y deshizo su cuenta, sus números exactos, sus caricias cronometradas con una exactitud increíble. Puntual, como la cala que cae desde un ramo sin dueño, hecho añicos por la brisa, la sal y la abrasión de un viento marino, como tus besos de nada...

Siempre tú, aunque sea mayo.

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En cierto sentido, te haces amigo de la muerte, empiezas a poder hablar con ella con el corazón en la mano". Haruki Murakami.

Allá la luna, chiquita, vacía de versos, de frases de amor e intentos de poesía. Un botón de un amarillo sucio, como el de tus zapatos cuando pisan el barro y no se dejan encontrar por una corriente de agua vivaz.
Escribiste un día qué, sin pensarlo, la luna era aquél lugar donde llegaban las almas sin motivos, caminando sobre rocas de cristal, y te creí. Ahora, no sé si estás vacío o llena de utopías, como los Araguaneyes de la vía, repletos de flores que pesan como el viento cuando es agosto, llevando una tristeza que solo ellos conocen, cuando las pierden. No fui tu Araguaney, quizás ni siquiera una amapola y el astro que tanto admiraste, no es más que un simple hoyo para mí.
Donde te encuentres, la tierra estará brillando; yo lo sé, porque es imposible ignorar tu esencia, más allá de la existencia que dejaste.  Aún, entre luceros, sigues tarareando a Simón. …

Versículo 1:14.

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La rosa se hizo vida y habitó entre nosotros...

Hasta que la crucificamos y la entregamos entre celofán a un amor que ni siquiera nos corresponde.


Hoy no hay letras, ni cantos, ni notas.

Te consumí como medicina y allí te quedaste;

sin tiempo.
31 días y contando,

entre pares y primos.


No es suficiente con recriminarle al tiempo qué,

a pesar de la lucha,

perdimos.


Por eso Mayo,

porque podía, o no,

quitar todo cuando querías.