domingo, 28 de abril de 2013

Eres ese grafito,

impaciente.

Capaz de seguir la línea o descarrilarse.

Copiar los sentimientos, borrar grafemas de emociones.

Te resbalas y casi te siento, marcándote en mi alma, como un fierro y no más lápiz. No más borrar y volver; ahora te quedas, aquí, y sigues con tus sueños, tus besos de carbón, quemadito por el tiempo; y los deditos que recorren mis deseos y acarician aquél recuerdo de mi niñez, un balón en el patio de recreo, las manos de mi padre jugando con monedas y el olor a libros viejos, usados, llenos de sueños.
Tú, sin pensarlo, con tu vida de artista modelo, preso de recuerdos ajenos que copias y olvidas, para seguir garabateando, seguir viviendo, hasta consumirte como el polvo, cuando tu cuerpo de caoba, se desgaste.

miércoles, 24 de abril de 2013

La felicidad es un frasquito que escondo en mi pecho. Se cuela a cuenta gotas y desafía los momentos de máxima tristeza.
La vida me recetó una dosis para cuando el tiempo venga en contra y ella tenga necesidad de actuar, como analgésico, contra el dolor.

Hoy, en efecto, me embriagué y la dosis funcionó: Estoy momentáneamente curada.

martes, 23 de abril de 2013

Desde tus dedos, nada sabe a derrota.

Quisiera poder decirte que acabé por esconderme, para no lastimarte con mis tonterías, suposiciones y acertijos absurdos sobre preguntas inconcretas.

De a ratos, cuando mido mis capacidades y trato de ubicarlas en un plano real, sintiéndolas desplazarse como azúcar entre mis dedos, sin llegar a una medida concreta, comprendo que son escurridizas, burlonas...Hasta he llegado a imaginar que son inexistentes, por lo menos para mi.

Siempre te veo de lejos, cruzando la calle de recuerdos, pisando los charcos de sonrisas y ni siquiera te inmutas. La sonrisa de tu rostro nunca se borra. No hay manera de verte entristecer, decaer y finalmente pedirme que te abrace, con los ojos llenos de vida. No la hay, pues tú no sabes de estos conflictos mundanos que tenemos las personas, los humanos.
Ni siquiera se donde ubicarte, darte un Phylum correspondiente. ¡Al carajo la taxonomía! Tú eres como los ángeles. Sin alas, sin aureolas ni liras para alabanza. Eres corpóreo, tangible y tan lejano, tan poco correspondiente a este medio, a este infierno natural, de asfalto y metal, con olor a tabaco y amores de a pellizcos. Si, de a pellizcos, porque solo peleando dicen que saben  amar, reconciliándose en cualquier rincón de un bar de vicios.

Cualquier argumento que te de, será refutado antes que termine de plantearlo. Todo cuanto intente será suficiente para que abras los ojos y me entiendas, puesto que para ti siempre seré algo más que un amplio  desierto de dunas de azúcar, formado por incapacidades y temores. Para ti soy esa  razón que despierta cuando el bullicio aclara, la ciudad se espabila y el mundo se convierte nuevamente en una jaula tediosa con fieras indomables.

El problema es que...Ya no hablo de problemas, sino de soluciones. Solo préstame un segundo tus sentidos. Déjame observarme desde tus ojos, sentir el tacto de tus dedos como si de ser los míos propios se tratara y así, quizás, solo quizás, pueda ver lo que tu ves cada vez que me tomas de la mano.

Yo no sé que sea eso que llaman amor, que definen con facultades, le suman virtudes, le restan dolores, lo subordinan a un control mayor, un ente supremo. No, de eso nada. A mi pregúntame a que sabe, como se siente, cual es su sonido cuando quiere cantar y no lo dejan.


domingo, 21 de abril de 2013

Crónicas de la niña buena, con aspiraciones al calificativo de "mala", solo por amor.



Con la niña mala, recorrí París. La vi desvanecerse tras la École Militaire, en cada Bistrot , tras l'avenue de Tourville. La vi allí, deseando el amor que siempre tuvo y que nunca compartió, ni siquiera aún y cuando sola estuvo, detrás del tiempo, resumida a nada.

 Odié a Vargas Llosa, por enseñarme el mundo que no puedo tener, que me niega mi naturaleza de persona corriente, sin sobresaltos, sin ningún rasgo que valga la pena destacar, sin esa cinturita mínima y cariñosa que alojaba a Ricardo, noche tras noche, sin hacerle saber que le quería.

 La odié por su libertad, por su ímpetu de niña mala, que la arrastraban a la fuerza de la realidad y la llevaron a una podredumbre de adinerados sin carisma, sin respeto a la vida y sus dictámenes de amor. Y a él, ¿Cómo no odiarlo? Amando cada parte de su vida, de sus deditos esmirriados que lograba besar en contadas ocasiones a lo largo de treinta y cinco años de calamidades, de traducciones, de palabras robadas y repatriadas a un idioma que quizás ni le correspondía.
 Si que supo amarla, aún y cuando de chilenita, pasó a camarada en Cuba, a madame en Francia, a señorita de ingleses, a japonesa prostituida y enganchada a un hombre que jamás supo más que hacerle sufrir todos los desencantos de una vida, para volver a sus brazos. A tus brazos, Ricardito; y tú, como siempre, la recibiste una vez más, besaste sus pechitos delicados, probaste su sexo floreciente, húmedo, delicado...La hiciste tuya, noche tras noche, en una camita chiquita, que en nada se comparaba al tamaño de tu corazón. 

La amabas, si que la amabas.

 Mientras te hacías inmortal en esas páginas, yo lloraba de impotencia al ver que tu amor, ese tan digno y tan despreciado por esa canalla que nunca se atrevió a plantarse frente a ti y hacerte el hombre más feliz de este y todos los mundos, jamás sería para mi. Nunca, nunca, jamás. Que triste me sentí al terminar de sentir las páginas, tras mi tacto, entre una coraza fría y dura, sabiendo qué, después de todo, ella fue el único e irrevocable amor de tu vida, y tú, para ella, fuiste más que lo que predicó. Fuiste su felicidad, aunque ella prefería "ser tu puta, tu perrita, tu amante". ¿Que si me dolió? Claro que si, mucho más leyéndolo de ella. 

Adiós, Ricardo. Quédate entre esas páginas, dejando a la niña mala seguir con sus travesuras, escurriéndose en tu cama hasta el final de los días. Síguela amando, hasta que en el desafuero, comprendas que a veces es mejor morir de a poquito, porque cuando el amor se siente, quema hasta los huesos.

 Adiós, hasta que algún día, detrás de otro libro, siga comprendiendo la incomprensible trama, valga la redundancia, de las aguas verdes y mansas de un amor que no lastime, como el que me hiciste sentir en 375 páginas.

 -EmeBe.


sábado, 20 de abril de 2013

Ya no está de moda eso de escribir la historia desde el final, cuando se deshacen los pajaritos, se tergiversan los hechos, se disuelven los recuerdos como hojas de té chino. No, ya no disfruto de esas historias. Terminé tan hastiada de escuchar relatos desde el final, que guardé en un rincón de mi memoria, lejos del sol, la historia del gato negro que tanto atormentaba la genialidad de Poe. 

Hoy, nada me parece increíble.

Iba a transcribirles un cuento que tengo en la cabeza, dando vueltas y vueltas, jugando al escondite, escabulléndose con vida propia, pero mejor lo aguanto allí, hasta que por voluntad quiera escribirse y dejar de torturarme. 

Hace un tiempo descubrí que trazarme un futuro metódico, estadístico, calculado, de horarios inquebrantables, era imposible. Para muestra, estoy aquí, escapando de mis propias obligaciones, por cumplir un gusto efímero y soez , puesto que en lingüística me saco un 0. 

Quería hablar de tantas cosas, explicar un punto aquí, aquella coma seguida de una oración inconclusa, miedos con suspensivos y demás emociones que se escapan a una simple palabra, pero no puedo. No puedo dejarlas salir, hablar, cantar, decir. Es más que eso, en definitiva. 
No es si un tequieroaquíconmigo basta, o sobra, dentro de este párrafo, absurdo por naturaleza y mal redactado por diversión. Es que aquí no basta nada, pues más divertido es ver como se va llenando la vida, con gotitas de vainilla, hasta rebosar (Y después dicen que el amargo es fuerte, que el dulce empalaga), pero de conformismos, nada.
Por eso, ¿Qué importa si te escribo hoy o en un par de años? El tiempo vuela mientras espero, sin saber tan siquiera que estoy esperando, pero no me quejo. Mi tiempo no es invertible en cualquier otra cosa qué, según el mundo, valga la pena. Quedarme mirando al cielo, mirando al atardecer llegar, simplemente colma mis expectativas. Para mi, al contrario, todo basta. Un punto donde dos gotitas es suficiente y a saber que rica quedó la torta (Simples analogías).

El punto es que simplemente no quiero atarme a una vida donde deba hacer tres comidas al día, un baño reconfortante y tareas domésticas sin chistar. 
Comer cuando te da hambre y bañarte por diversión es más productivo que sentarte y dejar que el mundo pase sobre ti hasta el horario señalado.

Es que aquí, en el mundo, todos se quejan porque les lastiman, los hieren. Porque el sol calienta mucho y el calor es insoportable o porque el frío es comparable con una nevera industrial. No se preocupan por abrigarse si es necesario o lanzarse al agua si se amerita. Es más fácil armar un espectáculo bajo una resolución que se ha manejado desde el principio de los tiempos.

Ojalá pudieran simplemente decidir entre dos cosas: vivir empujados o empujarse a vivir. 

lunes, 15 de abril de 2013

La patria brava, se vale de argumentos.

Hoy, 15 de abril de 2013, a las 09:43 pm, empiezo a escribir esta nota.

En la tarde perdí, de cierta forma, las esperanzas. No quise escribir, no quise opinar. Convertí mi mente en una burbuja ajena al bullicio del país. Intenté hacerme de oídos sordos. Obviar los gritos del pueblo, desde la barriada hasta las grandes quintas...

¡Tamaño error cometí!

En este instante, justo cuando las palabras se me escapan de los dedos, tengo más esperanzas que nunca. No hablo desde un color político, desde el odio, la segregación, la intolerancia. Hablo desde mi condición de estudiante, perteneciente a esta patria que llevó aquí, en el pecho.
Por cuestiones del destino, terminé "debatiendo" con una simpatizante del oficialismo, gracias a Twitter. Si, justo cuando más caída estaba mi esperanza, apareció ella. Llegó como se fue: sin argumentos, cargando un mensaje repetitivo, obtuso e incongruente.
¿Saben qué? Me sentí mas viva, porque mis ideales saltan en el pecho, brincan desde mi alma y se plasman, porque no puedo dejarlos como simples ilusiones, vagos pensamientos ¡No! Están vivos y tienen derecho a salir, a protestar, a revolucionarse.
Una vez más, levanté mi única arma: mis letras.
Y tú allá, tras la pantalla, sigues haciendo tu parte.

Vivo en un país rico en recursos, vibrante, lleno de luz. Parajes inhóspitos, cuevas maravillosas, médanos como nieve de arequipe, playas a viva voz, ríos que cantan, lagunas que sueñan....Hundido en la miseria, donde la ley es solo un papel que nadie lee, que todos pisan, que no respetan.

Yo, desde aquí, no tengo miedo a decir lo que pienso. Yo no voy a dejar de escribir, no voy a dejar de expresar mi descontento a través de la literatura ¡Jamás!

La simpatizante de la que les hablaba (Abogada, por cierto), argumenta que no puedo opinar porque yo "ni siquiera voto" y qué, razonablemente, mis ideales han sido impuestos por mis padres. 

¿Por qué confundir ideales con principios? Mientras unos hablan de unidad y tolerancia, otros hablan de comunismo. Mientras unos exigen respeto, otros hablan de ideologías. ¿Cuál es la diferencia? ¿Es que acaso piensan que ser menor de edad es no tener criterio propio?

Con todo el respeto que usted, lector, se merece: Aquí muchos estudiantes tenemos más guáramo que pseudo-revolucionarios que defienden su concepto de "patria" con tiros al aire.

Aquí, la patria, la construye el pueblo, no un par de hechos violentos e injustificados.

Querer patria no es querer a un color representativo. Querer patria no es pasar hambre. Querer patria no es hacerse indiferente a la falta de energía eléctrica, agua y demás servicios básicos. Querer patria, joder, no es ver a Venezuela dividida a causa de un mal sistema de gobierno.

Y si, estoy molesta, pero con ganas de echar pa'lante, estudiar y trabajar para sacar a esta nación tan bella y tan fiera, que no se deja amedrentar, del barro.

Si van a defender a un sector, por lo menos cuenten con tesis a la hora de dejar soltar todos esos ideales sin convicción. Tengan respeto por el pueblo y sus decisiones. Lean a Marx, a Owen, a Engels y luego, hablen de las ventajas de socialismo utópico frente al científico, del corporativismo...

No necesito un título universitario para defender mis principios, así mismo como otros poseen el título pero carecen de argumentos y buscan, a través de palabras vacías, llenar los silencios.

viernes, 12 de abril de 2013

De a dosis, no me gustaba la vida.

Entre el centeno, o los arbustos, estabas tú. Me hacías señas con ademanes violentos, apresurados.Te seguí, porque siempre esperé que notaras mi presencia, pequeña, desaliñada, indiferente. Me notaste, me querías, estabas esperando.
De improvisto, siento como el mar choca contra las rocas, remueve el arrecife y asusta a pequeños peces. La luna, desde su escondite, altera la marea. Mi marea. Allá, en aquél risco, el mundo da mil vueltas, colisiona contra otro universo y se escapa de esta galaxia. Siento el frío, el calor, cientos de teorías; hasta la temperatura se hace más que una magnitud. Todas las canciones que conocía, se mezlcaron, haciendo un eco indescriptible tras de ti. Me tenías allí, en tus brazos, y todas esas sensaciones escapaban de tu cuerpo. No había mar, ni riscos, ni universos. Había un y eso era más que suficiente.

La vida, aquella que me ofertaron a plazos el día en que nací, esa que aún no terminaba de pagar, esa hipotecada, se escapaba como arena entre tus labios. Si, tus besos.

Hasta entonces, no sabía lo que era olvidar las cuentas, los segundos tras un sueño, el temor a la muerte, la infamia y el desespero, sonrisas que ya no están, recuerdos que murieron, personas ajenas, memorias inconclusas, pensamientos etéreos, rincones de mala muerte, golpes certeros, entusiasmo fingido, "besos" robados, libros leídos, remedios la bella, el viejo y el mar, kafka y su insecto, progresos, castillos, padres, cuentas bancarias, unos y ceros, analógicos, digitales, huellas, firmas, permisos, ven aquí, quédate allá, no vuelvas, quita tu sangre del medio, corre hacia allá, trae el trabajo, expón tus ideas, culmina el examen, no comas adentro, piensa antes de hablar, habla sin pensar, si, no, mentiras, encuentros.

De a dosis, no me gustaba la vida, pero con una carga tan fehaciente de la existencia de Dios detrás de cada beso, no hay excepción que valga. Me quedé contigo, noche tras noche, como el guardian entre el centeno.

miércoles, 10 de abril de 2013

martes, 9 de abril de 2013

Empujaba carritos sobre la arena y los veía hundirse,
porque era cálida, húmeda; Y estabas tú, a unos metros,
empujando carritos sobre tus sueños.
¿Subiste aquél árbol imposible?
De hojas negras, con mariquitas verdecielo y hermosamente deslumbrantes, con un piso de flores marchitas, sin color. No pude verte llegar al tope, allá, en la estratosfera, pues el viento era cortante y no llevaba protector.
El pre-escolar, de 8 a 3, con salones blancos como el tiempo y dulces paredes de algodón para ti, que pasabas todo el día tratando de saborearlas, hasta que un tatequieto de la maestra de turno te ponía en cintura. Allí, en el patiecito, esperábamos los rayos del sol que decidían escaparse de casa, del cielo, para regalarte un minuto de color. Si, verde. Verdecielo , como tú decías.
Para ti, hasta el atol del desayuno, era de ese tono tan confuso que nunca comprendí. Ni las hojas ni las esmeraldas podían ser una semejanza para tus sentidos, aquellos que percibían ese bonito color que siempre imaginé a través de tus palabras.
Cuarto color del espectro newtoniano y para ti, la vida entera.
Verdecielo, porque no sabías decir nada más y concentrabas todos tus deseos en una sola pronunciación. Así nos quedamos, disfrutando del silencio y solo diez letras, cuando algo te gustaba lo suficiente como para regalarle ese adjetivo.
Han pasado 11 años y simplemente me pregunto si habrás aprendido otra palabras o seguirás, con tu sonrisa y tus recuerdos, pintando el mundo con tus dedos.

lunes, 8 de abril de 2013

08:00.

     Mira, no. Estuve todo el día esperando a que te aparecieras, de golpe, frente a mi. ¡No es una retaliación! Solo una esperanza más, para el ropero, donde las guindo cuando no vienes, cuando no estás, cuando la noche se hace roja y me faltan tus sonrisas. 

Me saqué un 14 en matemática y fui la mayor nota. Demasiada mediocridad en el boletín que lleva mi nombre. De haber estudiado, te entregaba un 20 como prometí, pero no estudié; no, no lo hice, porque estaba demasiado ocupada leyendo, como para detenerme a graficar cónicas. Lo siento. 

Aquí no hay metáforas, epítetos ni ningún otro recurso literario (Bueno, quizás una que otra hipérbole). Aquí lo que hay es un cuento mal echado, pobre de gráficos y un amor con gotero, para medirlo y que no te canses (No me hagas mucho caso, panita...).

En todo caso, para variar, vine a contarte de esta semana, el otro mes, lo que ha pasado desde que dejé el nido. Bailar calipso, cantar entre materias y escuchar música llanera desde que el sol sale de su escondite, es mi día a día. El colegio se convirtió en un ancho (Bueno, no tan ancho) e inmenso (Mentira, solo somos 20) mar de pensamientos. Tu allá, yo aquí. Un par de canciones, sonrisas y también un ¡CÁLLATE LA BOCA Y DEJA EL FASTIDIO, BETANIA! Que suele escaparse de vez en cuando, pero no les hagas caso, se que me quieren (Mentira...). No sé, no quiero pensar en eso ni en nada, porque mis neuronas ya no quieren hacer la sinapsis como deberían. Terminé de fundirme, como dice mi tía.
Pero te gusto así, fundía'  no lo niegues. 

Tal vez, más tarde, me decida a escribirte algo lindo y cursi como te mereces, pero a veces es más difícil solo decirte estas cosas así de básicas, de superfluas, de innecesarias. 
Te escribo (o me escribo) para recordarte que estoy aquí (o que estás), independientemente de tu ubicación con respecto al meridiano de Greenwich, o el Ecuador, ¡Que se yo! Solo estoy, bajo la misma luz, detrás de tus miedos, para espantarlos. 

¿Qué si me haces falta? Si, lo admito, pero ¡Bah! Esperarte no me cansa, no me aburre, no me desenfoca. Simplemente es una excusa más para leerte, entre páginas, como a otro más de mis personajes favoritos. 











domingo, 7 de abril de 2013

Blu.

Me gusta el 36, porque te espera.
Porque cuando sueñas con quedarte entre el abismo, te levanta.
De a ratos testimonio; luego pasas a ficción.
Porque cuando dices yanomás,
no hay quien te reprenda.

Porque ya no te escribo, ya no te pienso, no me lamento: no te he perdido.
No haces falta ni aún, cuando entre luces, te espero de gris.

No puedo decir que cuando el tiempo pasa y tu te aferras, lo intangible se vuelve cotidiano, te hace parte de sus sueños y sin pensarlo, te rodea el verde, el azul, la vida. Y siempre me preguntaste por los puntos sobre las íes, conectivos y complejos, los besos de argamasa, con sabor a cal; el río que se escapaba de su cauce, allá donde las mentiras hacían de ti un proscrito más.
Mira tú, desde aquél faro, cuando te dije que el azul era rey, no era como indirecta ni especulaciones sobre tu estado. Fuiste rey, quizás, en algún tiempo, pero nunca a mi costado.

Fuiste matemática, en prosa y en verso, pero nada más.

martes, 2 de abril de 2013

Crónicas de una Venezolana más.

Hoy, en clases de geografía económica, mi profesor estaba totalmente concentrado hablando sobre la industria del aluminio aquí, en Venezuela. Una charla magistral acerca de la labor de bauxiven, interalumina, alcasa y venalum.
Los libros de texto, siempre tan maleables, con cifras que magnifican la labor exitosa y eliminan, por completo, todo rastro de las fallas, ignoran el retroceso del país y maquillan las verdades, para hacerlas más vistosas, mas consumibles.
Todo público quiere ver una buena película ¿No? Bueno, es casi lo mismo.

-¿Por qué le llamamos a esto socialismo?

No sé, no me lo explico. Ni siquiera aún, luego de acorralar al docente y pedirle una explicación que fundamente su magnífica charla, supe comprenderlo.
Yo, desde mi ignorancia y mi reducido conocimiento de la historia universal que vemos como cátedra en 8vo grado, supe que el marxismo, comunismo, socialismo y demás doctrinas de la misma índole, están guiadas (en teoría, léase bien) hacia un fin ético-social. 
Si nos vamos a la etimología, el socialismo proviene de sociedad, unión, comuna; siendo así, básicamente, lo opuesto al individualismo, el yoísmo; Y creo, desde el punto de vista menos subjetivo posible que me permito, que esa situación egoista y ególatra es la qué, por defecto, vemos en el gobierno que hoy en día se encuentra en el poder.
El individualismo está bien como una posición moral frente al mundo, ciertos derechos y acciones, pero tomarlo como un estandarte capaz de guiar a una sociedad, es caminar a ciegas, puesto que tomar ideas y factores totalmente particularistas para dirigir un Estado, es un futuro asegurado hacia el caos total.

Este socialismo no coloca a la comuna como eje; sino, en cambio, convierte al Estado en una gran corporativa, capaz de "dirigir" a la nación según paradigmas ya establecidos. Entonces ¿No es esto un Estado fascista? ¿Es posible tener una doctrina socio-fascista? Es tan incongruente como suena.
A diario, sin tan siquiera proponérmelo, escucho definiciones tan tergiversadas del fascismo qué, agruparlas en algo con sentido, me tomaría toda la noche.
El fascismo, según diversas definiciones, se basa principalmente en la instauración de un corporativismo estatal totalitario y una economía totalmente dirigida por el mismo, además de crear una profunda definición de nacionalismo, de patria, la cual es inculcada desde temprana edad, para su mejor "aprovechamiento". El fascismo, en pocas palabras, es la obediencia de las masas. 

Y esto, para mi, es el pan de cada día en mi país.

No viví la cuarta república. No puedo decir que sentí formando parte de la sociedad de la época, puesto que estaría mintiendo indiscriminadamente. Sin embargo, ocupar el tiempo leyendo sobre la misma, me pareció interesante.
¿Un período cargado de errores? Si, así lo creo. ¿Políticos corruptos? Aquí, desde tiempos inmemoriales y hasta el último rincón del mundo. No hay duda, siempre están presentes en la historia. No podemos pretender, como personas capaces de discernir y dotadas de pensamiento crítico , que buscar otras vías políticas ajenas a la rama del "socialismo del siglo XXI", sea volver a este período de la historia.
El pasado no va a repetirse porque el poder sea tomado por otros. Esta lucha de partidos, siempre ha estado presente. La polarización, aunque en menor grado, también. Venezuela, en resumida, está dotada de riquezas y desgracias. Nuestro pasado está marcado por caudillos, intelectuales, trogloditas y demás ¿De que sirve negarlo? Hay que afrontar el pasado sin seguir estancado en él.

El discurso que mueve a esta doctrina que hoy se ve implantada es, en esencia, una réplica de los escuchados en la Alemania de entreguerra: Uno recriminatorio, producto de la humillación sufrida hacia las clases sociales en la república anteriormente nombrada, y otro, debido a la pérdida de la primera guerra mundial. Resumiendo: Mismo discurso, diferentes razones, igual sentimiento.

Aquí les escribe alguien de clase media, o eso decían, pero vista la situación, ya no hay distinción de clases. Estamos los que tienen y lo que no; y me atrevo a decir, sin pensarlo dos veces, que ahorita todos carecemos de lo mismo; dinero, comida, servicios básicos y muchos otros, hasta de dignidad. Una persona que se despierta todos los días con la incertidumbre del futuro, del ¿Que pasará ahora? sin conseguir una respuesta que satisfaga a tantas interrogantes.

Yo, con toda la responsabilidad que mis palabras acarrean, estoy totalmente en contra de la igualdad social que se promulga en el país, porque es falsa, así de simple; sin confundir términos, claro está. El socialismo utópico es una de esas ideologías que siempre admiraré y que comparto, sin dudarlo, hasta cierto punto. Pero, como su palabra lo dice, es utópico, teórico, poco literal si lo colocamos en hechos.
Yo apoyo la JUSTICIA social, que no es lo mismo.
Nuestra nación, desde el 27 de Junio de 1870, bajo el mandato de Guzmán Blanco,consta de un decreto que dicta que la instrucción es pública y obligatoria, es decir, aquí todos tenemos el mismo derecho de progresar y los mismos deberes que cumplir. Todos, sin excepción, sin tildarnos ni etiquetarnos de ricos, pobres, burgueses y oligarcas, podemos lograr un título. Aquí progresa el que quiere y el que no, vive de migajas, por más rudo que suene.

No estoy en contra de las misiones. En cambio, me parece una salida necesaria a un problema inminente. ¿Cual es el verdadero asunto? Qué, una vez más, en teoría son la solución perfecta. Centros hospitalarios en barriadas, escuelas en sectores populares, aldeas universitarias, comida a precios económicos...Y pare usted de contar ¡Que maravilla! Es una idea fantástica, pero...¿Qué tal si colocamos a personas con ideas valiosas para llevarlas a cabo? ¿Que tal si invertimos gran parte de la renta petrolera en fomentar la educación social no solo a nivel de conocimientos, sino de habilidades? ¿Y si le enseñamos al que tiene menos recursos a saber administrarlos? ¿Qué tal si aumentamos los presupuestos para las universidades en vez de crear y crear mas centros educativos sin ningún fondo que permita su perduración? ¿Qué tal si comprendemos que Venezuela es un país monoproductor y ampliamos el sector industrial, agropecuario y turístico? ¡O no! ¿Que tal si comprendemos que la devaluación es un problema tuyo y mio, no del que "usa" dolares?  Vivimos de importaciones, lo queramos aceptar o no. Aunque busquen esconderlo, es la realidad. Entonces, ¿Cómo es posible que no nos afecte el intercambio de divisas?

No es solo cuestión de sentido común, sino de desinformación. Esa, señores. ¡Esa! Es la verdadera desestabilización: la ignorancia.
¡Y es que todos somos ignorantes! Tú de un tema, yo de otro. La cuestión es educarnos.

Quizás todo esta disertación no sirva de nada, pero ¿Cómo saberlo? Es solo la simple opinión de una persona que ni siquiera ha terminado el bachillerato, así que de política no conozco nada.
Digo lo que veo, lo que vivo a diario, cuando camino por las calles de Caracas, cuando abro la prensa nacional y me encuentro frente a un mar rojo de acontecimientos, al ver que el problema de escasez no es "culpa" de las empresas privadas, sino de la nacionalización de tantas otras qué, hoy en día, no pueden trabajar a toda máquina. Al ver que el petróleo solo basta para llenar el bolsillo de los verdaderos burgueses, aquellos posicionados en el poder, rodeados de corrupción, de deshonestidad.

Venezuela es más que una ideología revolucionaria que, en efecto, perdió sus motivos iniciales, su doctrina principal. Una ideología que no educa a individuos con pensamiento crítico, sino a masas fáciles de ser dominadas, cual tablero de ajedrez.
Aquí, el socialismo del siglo XXI, con más de 15 años en el poder, no es una salida, sino un sinónimo de sumisión.

Esto no es un discurso de reproches, de mentiras, de manipulación. Esto es un desahogo, una realidad, el país que piso cada vez que salgo de mi cama.

Esta no es la Venezuela que deseo.

Y tú ¿Qué piensas?