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Mostrando entradas de septiembre, 2016
Busco y sostengo bloques,
trozos de acero, hierro cualquiera con carbono variable, aleaciones al 0.08% vigas cargadas de espamos, historias increíbles sobre faros en medio de la nada sobre canciones que quise cantarte y me tragué en el proceso masticándolas, ahogándome con sus versos baratos digiriéndolas después del tercer replay de las tantas noches en que no te tuve pero eso ya lo sabes, claro, porque no estuviste.
Bendita idiotez, razón suficiente para esperar tu regreso ese que nunca vendrá, porque jamás te marchaste. Las personas como tú nunca se marchan, nunca llegan, nunca esperan quedarse. Estrella fugaz de otra galaxia inalcanzable, fenómeno luminoso converge hacia el infinito.
Entonces me construyo.
Bloque tras bloque
mentira, te miento.
Por lo general termino bajo el material,
como si mi nivel de despiste pudiera continuar trascendiendo
actuando en mi contra,
sepultándome bajo cientos de temores
me diseño una coraza
un muro precioso que me separa del pánico
la angustia
la …
Ayer conversé contigo. Bastó con alejarme del bullicio un par de metros, para encontrarte sobre la arena. Me estabas esperando, estoy segura.
Que difícil ofrecerte un resumen, una síntesis más de los últimos meses en los cuales te he evitado por el pánico a escuchar la palabra "decepción" traída por el viento; pero me hablaste, en una ola me tomaste de la mano y supe que no estabas molesto, nunca lo estás. Son muchísimas las veces que me he ausentado y son infinitas las oportunidades en que me perdonas y continuamos adelante, como ignorando mi estupidez, mi fragilidad...Y escucho tu voz, "se fuerte, eres la mayor", aquella del reproche cuando cualquier lágrima se escapaba cuesta abajo por mi mejilla y tú le ponías un parao', otro artificio para hacerme crecer antes de verte partir.

Me preocupa no tener mucho más que decir. Siempre hay algo que contarte, pero me causa pánico imaginar tu reacción y me sumo en el silencio. Escucho las olas chocando contra la orill…
Aquí va un ejercicio; no de redacción, mucho menos de narrativa. ¿Conocen esa sensación de estar cargados y, en ocasiones sin saberlo, a punto de estallar?  Es mejor, desde mi humilde punto de vista, liberarse de cualquier cosa que atente contra mi tranquilidad -y la de mi entorno, claro-, entonces surge esto. Mejor dicho ésta, una necesidad absurda de vaciarme por completo, de escribir que el día ha estado como tantos otros días, que he sido yo la que ha cambiado -o la que no-.

Esta vez el día ha sido el mismo. Una sucesión de minutos y tiempo muerto, entre comida y comida, la siesta que tomo entre cortada para que dure el resto del día y me deje consumirme, noche tras noche, en un insomnio incomprensible -si, claro. Incomprensible-. 
Ahora me duermo en los carros. Conseguir el placer del sueño en movimiento es una meta desbloqueada, ¿Para qué sirven las camas? ¿Por qué dormir de 8 a 6?  No lo comprendo. Es decir, si lo comprendo, pero no quiero compartirlo aunque suela decir lo cont…
Me ofreces una flor y no me gusta,
la rechazo. tras las cortinas de mi mente,
claro, como cualquier espejismo,
siempre imposible.
Si, la rechazo. No quiero que la arranques la entregues como trofeo despedida disfrazada de camelia mentiras que imitan analgésicos amapola, mi sedante.
Detén mi insomnio pon de nuevo esas formas sobre las nubes.                                                                           Ponlas tú. Un caballito de mar cualquiera, la silueta de un ancla en ultramar, tus labios entre abiertos yo que me pinto de ti y te mancho con mis huellas el capítulo 92 que te recito a tropezones, a los coñazos, a sabiendas de tu silencio necesario tus palabras que reptan por mi tronco las ramas que negué tener el fruto que se escapa de mis palmas y se frenan en mi vientre, en las tantas noches que te he imaginado sobre mi,                                                                             abajo de mi,
siempre a mi lado.
No quiero tus flores, esas que jamás me has of…
No puedo ser un árbol.
No puedo pasar la vida entera meditando,
moviendo mis ramas,
así como lo escribió Montejo.

Ni siquiera tengo ramas
creo
y si llegué a tener raíces,
las corté desde el inicio.

Me considero incapaz,
absurdamente incapaz,
de mantenerme fiel a un punto en el espacio,
sin ser cartógrafa de otros suelos,
sin aferrarme con las uñas al lodo del camino,
de las tantas noches bajo un manto oscuro y sin estrellas,
sin risas de astros cohibidos,
tanta niebla, tantos pasos.

No quiero ser un árbol que se aferra a un mismo suelo,
que se adhiere a lo que conoce,
a lo que quiso,
a lo que fue,
a lo que sigue siendo.
Inamovible,
en ocasiones,
bajo el concreto que intenta romper,
infructuoso,
quebrando la acera sin poder liberarse,
preso de si mismo y su naturaleza.

No, no quiero ser un árbol.
Que me alimente el sol cuando le plaza
¿Y cuando no?
bien gracias, señorita. Espere su cuota diaria.
Permanezca en el mismo rincón del orbe,
no busque vida en otros faros,
que del mar no sabrá …