lunes, 25 de abril de 2011

No soy buena escribiendo, pero ésta página, éste blog, éste diario, ÉSTO, es mi desahogo.
Despertar, mismo sitio, mismas caras, una que otra conversación superficial. Minutos, horas, solo esperando a que acabe.

Rutina ¿Así le dicen no? Monotonía, día tras día.

Otro lunes, todos se quejan -nos quejamos- ¿Y qué? sigue siendo en el mismo ¿Por qué? Pues bien, el lunes nunca tuvo ni tendrá la culpa. Nosotros y la falta de creatividad. Vamos, ya tienen culpable.

Ésto fue liberador.

martes, 19 de abril de 2011

Terceros.

Quieres ser, pero ellos quieren que seas algo que no conoces. Odias esa idea.
Porque simplemente escuchan, pero se niegan a entender. No quieres ser otro títere de sus deseos.
Entonces deseas ser un niño de nuevo, hasta que intentan moldear tus intereses. Hacer y no hacer a su antojo ¿Quienes son ustedes? ¿Por qué lo arruinan todo?
Quieres irte lejos, ser tu guía, seguidor de tus impulsos. Estudiar lo que quieras, seguir ideales, avanzar. Te detienen.
"Esa carrera no te conviene, quédate aquí", y con cientos de trabas más intentan hacerte desistir.
Ya no sabes que hacer, te cansaste de terceros.
A cualquier edad, en cualquier momento, siempre intentan detenerte ¿Por qué? Porque ven sus sueños frustrados en ti, y creen que al parar y hacer cambiar tus aspiraciones lograran afrontar la triste realidad, pero no. Solo te hacen daño. Pones un alto a tus sueños y así realmente lograrás sentirte frustrado.
¿Que esperas? Mándalos al diablo.

miércoles, 13 de abril de 2011

Hola, hace mucho que no te hablaba, y no; no te olvido. Si dejé de escribirte fue por el temor de enviar otra carta sin tener respuesta, y es que ni siquiera conozco el destinatario. ¿Donde estás? Dime que no me has olvidado.
Sé que de pequeña siempre te quitaba el sueño, y reías con mis ocurrencias. Te cansabas de mis "¿Por qué?" Quizás tu, tanto como yo, deseas devolver el tiempo.
Crecía. Crecíamos. Son tantas anécdotas y momentos que vivimos. ¿Alguna vez te dije cuanto disfrutaba nadar a tu lado? Bueno, ahora lo sabes.
Me enseñaste a flotar, y en el proceso, de agua se llenaron mis pulmones. En ese momento comprendí que no todo sería perfecto al primer intento. Tu me lo enseñaste.
Cumplí 6 años, pasaría a 1er grado, te sentías orgulloso. Un día antes de la promoción de pre-escolar, llegaste del trabajo a la casa ¿Lo recuerdas? confundiste los días, no sería ese la celebración.
Odiaba que me dijeras "Betica", sentía que estaba creciendo, ya no podía ser tu bebé, "tu vaquita", como tu mismo me decías. Cuan equivocada estaba para ese entonces.
"Querido niño Jesús, quiero una bicicleta" así, sin reparos, deseaba una.
Aquel 25 de diciembre, con 8 años, corrías tras de mi, mientras yo gritaba desesperada. Tenía miedo. Me caí tantas veces que perdí la cuenta. Te reías, no era muy buena para los deportes. Me levantabas del suelo y yo te miraba llena de rabia -¡Me soltaste!- Pensaba. Luego comprendí, que si no aprendía a sobrevivir sin ti, sin importar cuantas veces me cayera, jamás podría lograr mi meta.
Llegabas a casa y siempre reconocía el sonido de tus llaves. Te escondías de mi. Te veía y saltaba. La emoción de verte con nada se comparaba.
Me regañaste mil veces, y miles de veces te contrariaba. Era una niña, aprendía despacio. -Tu eres la mayor, da el ejemplo a tu hermana- Siempre me decías, aun logro escucharte.
Te debo tanto, que ni alcanzas a imaginarlo.
Herede tu inexpresividad, hasta un punto en que dejé de demostrarlo. Entre nosotros no habían palabras románticas, preferíamos demostrarlo.
Hey! Algo que nunca te dije. Odiaba los cocosetes que me dabas, pero te veía tan feliz que nunca me atreví a confesártelo. Me los comía con la más pura satisfacción de alegrarte.
Había terminado el 5to grado, y como siempre, esperaba agosto con ansias .
Algo paso una noche, nunca supe explicarlo. Terminaste en una clínica con unos resultados en mano.
Pasaron los días, y sin saber que sucedía, te ibas alejando. Ese 17 de agosto del 2007 me dijiste adiós con la mano. Prometiste estar conmigo el 21, para celebrar mi cumpleaños. Me defraudaste.
Pasé todo el día pensando la forma de reprocharte, y al llegar la noche, la oportunidad se dio.
Recuerdo solo cuatro palabras: "No vayas a llorar". No entendía, ¿Por que habría de llorar? Entre y te vi, fuiste tu quien terminó llorando. Jamás te había visto llorar.
Tu, mi pilar, llorando. Fue más de lo que pude aguantar. 5 min cambiaron todo. Aprendía a llorar en silencio, para enseñarte que podía ser fuerte. Solo me engañaba.
Tu vida cambia cuando encuentras un informe médico, lleno de términos científicos, pero hay una palabra que siempre reconocerás: Cáncer.
Tu, siendo la persona más fuerte, joven, feliz ¿Por qué a ti? ¿Por qué ahora?
No dije nada, una vez más callé.
Pasó el tiempo. Cambié, cambiamos. Todos llorábamos, pero tan orgullosos éramos que solo la almohada era testigo.
Si te caías, nos caíamos. Si llorabas, las lágrimas comenzaban a rodar. Si reías, reíamos contigo.
Eres y serás mi héroe. Contra todo pronóstico, te levantaste, caminaste y le diste la cara a la vida. Los cuatro luchábamos juntos.
¿Recuerdas cuando me ayudaste a dar mis primeros pasos? Bueno, ahora yo te ayudaba a ti, caminando a tu lado, sujetando tu bastón.
Nunca dejaste de enseñarme. Vivimos meses buenos, momentos de tristeza y siempre nos levantamos.
Leíamos a  García Marquez y Allende, escuchábamos a Maná y me explicabas las letras de Rubén Blades.
Hace un año empeoraste.
Dejaste de buscarnos al colegio, y al cine olvidaste acompañarnos.
Si algo pudiera cambiar, te habría alejado de las clínicas, para que pudieras pasar tu cumpleaños junto a tus seres queridos. Naciste un 14 de Febrero, con razón eras un amor con toda persona que estuviera a tu lado.
Ya no puedo seguir, se que nos estamos haciendo daño. Hace casi un año que te fuiste, y ningún día he dejado de pensarte.
Ese 4 de mayo, recé como nunca lo había hecho. Si, cuando más lo necesité. Fui una idiota.
Detuviste mi vida y te llevaste parte de mi alma.
No, no puedo vivir sin ti, porque tu eres mi vida, y te la llevaste.
Almacené todos tus recuerdos, con la esperanza de jamás olvidarte.
Buscaré tus brazos, que me protegían del mundo.
Buscaré tu voz, que me cantaba complaciente hasta que lograra cerrar mis ojos.
Te buscaré a ti, hasta que no tenga sentido, ya que estaré a tu lado.
Un puesto vacío en cada cumpleaños, en mi graduación, en mi boda y mis aniversarios. Un vacío aquí, en mi alma.
Sé que estuviste hoy en ese carro, tu carro.
Se que sonreíste cuando cumplí mi sueño de ver a mis ídolos.
Se que estarás allí a donde quiera que vaya, cada vez que me digan "Betica", imaginaré tus labios pronunciándolo.
Papá, esto es solo una disculpa por todos esos "te amo" sin decir, esos silencios sin compartir y esas lágrimas sin llorar.
Henrry, eres y serás mi vida. Para mi, nunca morirás.

viernes, 1 de abril de 2011

Ese minuto donde tu mente se queda en blanco. No buscas respuestas, no necesitas explicaciones.
Te concentras en lo que no puedes ver. En lo que sientes, mas allá de lo racional.
No existen motivos, solo estás allí, sin encontrar tu lugar. ¿Que estoy haciendo? -No está permitido preguntar-
Tu subconsciente domina tu intuición, de nada vale aquí pensar en realidades, porque tu vida - o la mía- siempre se ha basado en fantasías.

Un lugar donde vivimos los minutos en horas, siempre y cuando lo anhelemos.
Y si por el contrario, queremos huir de los problemas, el tiempo serán años en éste, tu momento.

Sueñas, la realidad de tus mentiras, y así aparentas sentirte llena de alegría. No te culpo, muchos mentimos para esconder lo que nos afecta.

Se que te sientes a gusto, viviendo protegida de la crueldad del exterior, porque solo tu sigues sonriendo en la penumbra.

Me dijiste que no te preguntara, pero ¿Por qué me has abandonado?
Me gustaba sonreír. Tu me hacías sonreír.
Se que estoy enloqueciendo por hablarte, pero hace mucho tiempo que olvidaste recordarme.
Todo éste tiempo tratando de explicarme, y yo seguía sin escucharte.

Ahora, seguiré tratando de recuperarte, porque no puedo perderte. Sigues viviendo en mí.
¿Donde estás?
 Si alguien la ve, díganle a mi niña interior que aún la sigo esperando.