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Mostrando entradas de julio, 2017
El pánico me convierte en raíz y me acerca a ser el árbol que tanto temo.

Otra vez Alicia.

El amor no tiene que hacerse a oscuras. El amor simplemente tiene que hacerse. Con luz o en total oscuridad. De tus labios descubrí los modos, las pausas necesarias para desafiar tu respiración que se agita y te hace buscarme...buscarme a mi, entre tus sábanas que se convierten en médanos que arropan mis muslos, que se acoplan como olas a la arena de mi cuerpo, uniéndome a ti, a tus sonrisas que se escapan de mis labios ¿O de los tuyos? y van buscando suerte en otras fronteras, caminando sobre mi cuello, haciendo cumbre entre mis senos que se muestran ante ti como simples colinas y tú quieres conquistar como montañas. Te siento cerca. Eres guía de mis espasmos, de nuestros intentos por sincronizar órgasmos sin escala, de sentirte en mi, adentro, descubriendo un nuevo sistema, una nueva forma de hacerme el amor con la luz encendida y tus ojos fijos, clavados en los míos, que me llevan a amar tu cuerpo, tus caderas entre mis piernas, mis gemidos que se camuflan con el sonido de tu cama,…
Cinco birras más tarde, no distinguíamos si aquella valla frente al universitario era - o no - el icónico ovalo de la Savoy; pero éramos, eso si, capaces de encontrarnos entre historias improvisadas, recuerdos de poco más de quince años, frescos, como si se tratase de hace un par de semanas. Capaces de cantar sin pena, de abrazarnos en grupo, de ser los adolescentes que no fuimos, de jugar a los adultos que podríamos llegar a ser.  Fuimos las sonrisas que nos dibujábamos en el rostro, las melodías improvisadas que se escapaban de los trastes de un ukulele sin nombre. Fuimos karaoke del bachillerato, colisiones de estrellas que se apagan para dar vida a nuevas estelas, sin órbitas, polvo que regresa al polvo y se rehace en un mismo espacio, el mismo que comparten nuestros pies que bailan y hablan entre si, de las calles que han recorrido y las que están por recorrer, las que se quedaran vacías de nosotros que estamos, pero no estaremos luego; que cantamos con las cuerdas vocales inund…