sábado, 20 de septiembre de 2014

Once veces aquél veintiuno.

Se  sueltan de sus manos los regalos, las migas de torta de arequipe fuerte, los trozos  de teipe ajenos a su piel, desprendidos de los suntuosos envoltorios donde se arropaban lo esperado por la niña.

Sonríe porque ama y se desvive cuando puede, es decir, todos los segundos que se suman hasta que en unión crean un once.

Once veces doce, entre semanas de mínimo común múltiplo y adiciones, primeros amores del segundo piso, notitas que se escapan de sus dedos chiquititos y salen a volar cuando suena el timbre del recreo. Se refugia en su piñata, sus colores. Hace la cama solo en sueños, camina sin mirar a los lados, pues siempre va tomada de la mano y los pequeños automóviles –grandes para ella- no son parte de su preocupación, por cierto, inexistente.

Papá le dijo que estaría, pero no estuvo ni aunque le llamara.

Papá dijo muchas cosas.
Habló de la luna y sus metáforas –que ya no le causan angustia, ya que está lejos y nadie llega a menos que sea quedándose dormida en alguna clase con la profesora Elisa, gritándole para que reaccione-

-Estás en la luna, dijo.
-Ojalá, maestra. Pensó.

Habló también de las hojas marchitas en los libros muertos, aquellos que nadie lee y se abandonan en un saquito de tristeza…
…Allí tampoco estás, ya te busqué.

Pero nunca tuve once años, ni barquitos que atracaran en puertos por mí. No fui princesa, ni arroyo, mucho menos ganas de.
No fui niña, ni calma.

No fui de piñatas, ni fiestas, ni risas.
Fui de la espera en pasillos angostos, blancos, estériles, terapia intensiva, decía el letrero.
Fui de la compasión ajena, la lástima que nunca quise tener.
Casas distintas, número cuarenta,  no de un once veces cada año.
Todo lo que no pudiste ver, lo que olvidaste sin consciencia de evitarlo.

Mientras tanto y mientras todo: no fui niña, ni tú hombre, solo espera; aún ahora, que no hay nada que esperar.




sábado, 6 de septiembre de 2014

Índigo.

A diario pensaba en ti.
...Que estás diciendo, a quién le estás hablando, ¿Le sonreíste por primera vez? Si te enamoraste o solo es pasajero, si son tus besos aquellos que saben a sol.

¿Me habrás notado?

Te vi pasar tantas veces frente a mi, incapaz de hacer algo más que dedicarte un saludo distante. Me hundía en preguntas que arañaban mi corteza y me dejaban vulnerable, nunca más invisible.
Fui pequeña y sensible, siempre evitando la arena del mar, los abrazos efusivos, contactos innecesarios. Contigo, sin embargo, quise siempre todo: las caricias, los deseos permitidos y negados, la playa de un abril bajo la bóveda nocturna.
Te quise a ti, mientras te unías a ella y todas mis confesiones se redujeron a un "no cambiaré contigo" de tu parte...Pero jamás volví a tenerte cerca, ni a disfrutar de tus sonrisas espontáneas frente a mi.

Me he quedado con un cuerpo que no recuerdo como mío, mucho más esbelto y sin marcas del pasado sol sobre mi piel. Aún así, en el espejo, sigo encontrando los ojos que solían buscarte en un segundo, la sonrisa que siempre quise que besaras, el paso del tiempo y las diminutas líneas de expresión que dejaron las tristezas, los sollozos, aquellas pequeñas alegrías.

Sigo recordándote, estás tan grabado en mi...¿Habré estado yo alguna vez en tu mente?

Ahora que el frío no cesa, sé que ha llegado el momento de encontrarte, ya no más dentro de mi, ahora entre las calles. Te veré llegar un lunes o un miércoles, quizá un martes. No habrán Gabrielas ni europeas del centro, solo yo, Adhara.
Chocaré contigo en una esquina cualquiera para ti y mil veces recreada para mi. Gritaré tu nombre y espero que seas capaz de reconocerme.Tienes que reconocerme. Te veré cruzar y sabrás enseguida que jamás pude olvidarte. Serás de seda, de lino o de asbesto. Metal, rubí, tiempo ganado, perdido. Serás mío como debiste haberlo sido siempre, desde que me quisiste cuando yo aún no sabía como quererte. Estaremos en Oslo o en Praga, verano o invierno, luciendo distintos, soñando con ganas, siendo de fuego si se requiere, siendo de agua si nos separan...
                                  ...De nuevo.