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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Once veces aquél veintiuno.

Se  sueltan de sus manos los regalos, las migas de torta de arequipe fuerte, los trozos  de teipe ajenos a su piel, desprendidos de los suntuosos envoltorios donde se arropaban lo esperado por la niña.
Sonríe porque ama y se desvive cuando puede, es decir, todos los segundos que se suman hasta que en unión crean un once.
Once veces doce, entre semanas de mínimo común múltiplo y adiciones, primeros amores del segundo piso, notitas que se escapan de sus dedos chiquititos y salen a volar cuando suena el timbre del recreo. Se refugia en su piñata, sus colores. Hace la cama solo en sueños, camina sin mirar a los lados, pues siempre va tomada de la mano y los pequeños automóviles –grandes para ella- no son parte de su preocupación, por cierto, inexistente.
Papá le dijo que estaría, pero no estuvo ni aunque le llamara.
Papá dijo muchas cosas. Habló de la luna y sus metáforas –que ya no le causan angustia, ya que está lejos y nadie llega a menos que sea quedándose dormida en alguna clase con la …

Índigo.

A diario pensaba en ti.
...Que estás diciendo, a quién le estás hablando, ¿Le sonreíste por primera vez? Si te enamoraste o solo es pasajero, si son tus besos aquellos que saben a sol.

¿Me habrás notado?

Te vi pasar tantas veces frente a mi, incapaz de hacer algo más que dedicarte un saludo distante. Me hundía en preguntas que arañaban mi corteza y me dejaban vulnerable, nunca más invisible.
Fui pequeña y sensible, siempre evitando la arena del mar, los abrazos efusivos, contactos innecesarios. Contigo, sin embargo, quise siempre todo: las caricias, los deseos permitidos y negados, la playa de un abril bajo la bóveda nocturna.
Te quise a ti, mientras te unías a ella y todas mis confesiones se redujeron a un "no cambiaré contigo" de tu parte...Pero jamás volví a tenerte cerca, ni a disfrutar de tus sonrisas espontáneas frente a mi.

Me he quedado con un cuerpo que no recuerdo como mío, mucho más esbelto y sin marcas del pasado sol sobre mi piel. Aún así, en el espejo, sigo enc…