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Mostrando entradas de julio, 2012

Para cuidarte aunque falte, quedo.

Se lo que se siente sentirse nada, o peor aún, una completa basura. Quieres hacer tantas cosas, que el tiempo se te vuelve aire, mientras se escapa de tus manos, dejando todo a medio hacer. Se que puedes llegar a sentir que tus esfuerzos son en vano, un completo y absoluto fraude en el que tú, como único culpable, apareces enjuiciado por la conciencia, esa que tanto te atormenta.
¡Y así me siento, tal como tú! Pero, quizás no sea tan real como lo planteamos. Allí hay una falta de parte y parte, de un todo dividido a la mitad, para resguardar las cargas sin hacerlas tan difícil de cargar para ti o para mi, como siempre desde que llegué a tu vida, hace más de 15 años.
Créeme, odio saber que todos mis intentos por lograr ser alguien más allá de ti, salen fraudulentos ¿Y como hago? Simplemente lo sigo intentando, quizás por orgullosa o por no tener otra cuestión en que invertir mi malgastado tiempo, desde tu punto de vista.
Si, antes de que te detengas en seco y dejes de leer, se que me d…
Ser feliz es tener siempre una razón para hacer las cosas bien, para despertarse y sonreír, para evadir la realidad y escaparse a un concierto, hacer planes sobre la marcha, sonreír hasta que acabe el día, sin motivos, porque así lo quisiste. Ser feliz es saber que no lo eres y seguir intentándolo, hasta que haces un resumen y comprendes que siempre estuviste allí y eras más que suficiente.

Evocaciones.

Todo este proceso de regresión a un punto que creía olvidado no hace más que producirme un vacío en el estómago, como un camino sin atajos.
Sitios que solía recorrer día a día, junto a efímeras vidas que ya no están en mi misma sintonía, pues ahora caminan junto a otros seres.
Dejé que mi infancia me invadiera de nuevo, cruzando aquella esquina una vez más, como lo hice cientos de veces caminando hacia el colegio, donde mi primer nombre tenía personalidad propia, una especie de vida artificial y perfecta, donde sonreír era obligatorio, para encajar en ese pequeño mundo de vanidades qué, hoy en día, es una completa burla.
Miré las mismas fachadas, con colores curtidos por el tiempo y la melancolía. Aún no se si mis recuerdos son reales, ya que creía ver esas amplias casas coloniales, decoradas con hermosos colores vivos; Si, toda una irrealidad. Ahora, mis ojos perciben el polvo, como una constante, sobre aquello tan magnifico que algún día pensé que era perfecto.

Me siento un habitant…

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Me enamoré de esas caricias al despertar de un largo sueño, tras páginas llenas de historias maravillosas, esas mismas que un día leí con el corazón flechado y hoy en día solo me hacen recapacitar.
Me enamoré de esos besos largos y sin sentido, de esos enredos amorosos, típico cuento del chico malo que se enamora de la chica buena, como siempre.  Me enamoré de tantas hipótesis y teorías, esquelas y epístolas.  Me enamoré de la subordinación y el infinito, junto a Kafka.  Me enamoré de Márquez y Allende, de sus historias de revoluciones y haciendas, de personas con tiempo y espacio propio, adueñándose de todo cuanto soy capaz de sentir. Me enamoré de tantos artistas de verdad, esos que son capaces de inventarse mundos completos y aún así sentirlos como propios; y más aún, haciendo que el lector se vuelva parte de él, como por arte de magia. Si, ¡Me enamoré! Y no me importa lo que puedan pensar. Yo quiero seguir viviendo de esto, consumiendo letras, respirando rimas, leyendo a Benedetti…
Una sobrecarga de un sentimiento que ya no importa, que simplemente se esconde en algún lugar inalcanzable para mi, incapaz de encontrarlo en esta u otra vida.
Yo, en lo personal, no creo tener la posibilidad de enamorarme de un ser, tanto como del arte.
Hace tanto esperé tener un motivo más para terminar de comprender todo lo absurdo de las despedidas, para acabar por elegir el hecho de no despedirme, sino marcharme sin un simple "adiós", dejando así de lastimar cualquier tipo de corazón interesado en envolverse en mis desastres...Pero no, nunca hubo tal corazón, dejando a estas líneas sin asunto.

Desde un cielo despejado.

De la brisa callada a tu morada, tras tu espalda, un respiro...Y comenzamos de nuevo, para perseguirte por cada rincón de tu laberíntico corazón.
Para amarte más de cuanto pude hacerlo ayer, por temor a la represión de sentimientos que estabas experimentando, palpando...Que perfecta eres cuando sonríes. Lo siento, debía decírtelo, porque quizás, solo así, puedas creerme cuando te lo repita.
Discúlpame si ayer te olvidé en un rincón de mis memorias, por culpa de aquel hombre que se ganó una alcoba completa dentro de mi, ocupando el lugar que siempre debió y debe pertenecer a quien eres para mi.
¿Que puedo contarte? Ahora estás aquí conmigo, o mejor dicho, dentro de mi, viviendo de experiencias y recuerdos para tolerar el paso del tiempo, la caída de la noche, el terminar de un nuevo día; leyendo y respirando el mismo aire triste y usado que convertiste en un respiro de felicidad infinita para mi, a quien no debías nada y le entregaste todo, por simple querencia.
Aún no se como llamarte…

Origami.

Hace tiempo, conocí a alguien por azar o simple capricho del destino. Un "Hola, ¿Como estás?" más para la lista de la cual no llevaba cuenta. Nunca lo hice.
Ahora, hay pingüinos por doquier, donde antes había silencio para llorar y desahogar las penas que afligen al corazón, sin necesidad alguna.
Alguien que convirtió un día sábado en primavera, un campo de fútbol en una consulta psicológica para reparar corazones y buscarle formas a las lejanas nubes; Y, por si fuera poco, cambió una docena de lágrimas por sonrisas.


¿Cómo olvidas que estás pisando el fondo, la grama artificial, el piso al que nos unimos por simple temor, evitando volar? Sonriendo como tonta porque me sentía libre, corriendo los 10 meses que pasé en banca, esperando una oportunidad donde vivir sin importar un prolapso jhvhjvhjvhjvjhjh en el corazón, ¡como dices tú! Y así fue, nada importó.


Me armaste como a uno de tus origami, uniendo cada temor para convertirlos en fortaleza, leyendo cartas para reír una vez m…