miércoles, 29 de agosto de 2012

De memorias ajenas, para seguir.

Hace cuatro meses, creía que podías regresar, que tu "adiós" era producto de un mal momento guiado por la cólera y esperé como quien no espera nada, haciéndome de la vista gorda a tus evidentes despedidas, manteniendo mis esperanzas sobre un sentimiento que estaba allí, a la vista de todos.
Me llamaba Paula, pero luego de perderte, quise olvidar hasta mi nombre, para no tener que recordar tu voz al enunciarlo...Paula, mi amor, mi princesa, mi cielo...Paula, mi vida, mis ganas de besarte...Paula, te amo, cásate conmigo...Paula, quédate. 
Ahora estás aquí, escribiendo junto a mi tantos recuerdos. Me estoy torturando o simplemente mantengo a salvo la memoria, no se diferirlo, no ahora. Recorro tu piel como lo hice miles de veces antes, sin percatarme que realmente no estás allí, que imagino todo y estás tan lejos como antes, cuando te fuiste. Un beso en el cine, una caricia entre las cálidas olas del atlántico, esas que ahora, gracias a los recuerdos, se desfiguraron y me cortan con una quietud glacial. 
Junto el valor necesario para plantarme frente a ti, mirarte a los ojos y no derretirme en una despedida fortuita, sin poder robarte el sentido de la pertenencia en un beso...Y no cualquier beso, si no aquellos que simplemente sabían a libertad, agua fresca y, de vez en cuando, silencios. 
Se que tú, tanto como yo, te sientes confidente de una falta grave. Dos tontos jugando a perdonarse los errores del otro, para sobrellevar esta carga tan pesada que nos tocó cargar cuando nos separamos, sin saber a ciencia cierta como se dividen los recuerdos, pues el divorcio de noviecitos, no conoce de esos casos. Pensé, en mi ignorancia, que llevaba la carga más pesada, al saber que tú, el irrevocable amor de mi vida, salía con una muchacha rubia, hermosa y con cara de ángel...¡Vaya, pero que antagonía de mi persona! Y ahora veo que tú, tanto como yo, sufriste la suerte de cancelar todo compromiso (si es que existió), para unirte una vez más a este infierno de soltería que ambos compartimos, en silencio, desde polos opuestos. 
Me creí en la disposición de comerme el mundo, de pisotear a cualquiera capaz de hacerme daño y seguir con mi vida, como si nada pasó en ella...Pero olvídalo, fue imposible, pues jamás pude alejar de mi ese instinto de benevolencia que me plantaron aquél día, cuando nací. 
Trazaste un camino paralelo, una trocha inevitable en una vida compartida, y yo, como por obra del destino, hice lo mismo sin tan siquiera proponérmelo. Conocí a alguien que me volteo el mundo en cuestión de tres días y no me preguntes como, porque ni yo misma lo comprendo. Fue mayor el temor al desengaño, que las ganas de intentarlo, por segunda vez, junto a alguien que ofrecía la felicidad que nos negamos.

Me paré de la cama solo para darle un salto a la vida y volver a renacer de nuevo, para leerte sin lágrimas en los ojos, disfrutando de los recuerdos y las dudas, los "te amo" a media voz y las disculpas jamás pronunciadas, por tener la incapacidad de ponerle nombre al descontento que algún día me invadió. ¡Entra en mi vida! te lo permito, una y otra vez, eso si, ven como un recuerdo silencioso, sin dolor ni reproches, con la vida a plenitud, para seguir caminando paralelamente en este universo que nos separó por capricho o condescendencia, pues podíamos terminar amándonos, a los 90 años de edad, con tanta locura capaz de voltear el planisferio, u odiándonos por ser tan explosivos y vivaces al mismo tiempo. 

Te amo, aunque no existas ahora como la carne que complementaba mis sentidos, conteniendo aquel espíritu capaz de colocarme de cabeza. Hasta pronto o hasta nunca, pero siempre hasta aquí, donde te quedarás por siempre, en mi memoria. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Sentarme en tus piernas, una vez más, mientras suspiro y me aferro a ti, guardando todos los aromas que aún mantengo de mi infancia, como tu perfume; sin dejar de lado aquellos sonidos, como el de las llaves contra la puerta, aquellos pasos contra el polvo y tu respiración agitada, luego de cargarme y dejarme en un lugar seguro, como lo hiciste durante 11 años, cuando niña.
Tus piernas se hacen tan frágiles y me desplomo en el piso, como un peso viejo e inutilizable, sin motivación alguna para seguir. No importa, comprendo ciertas imposibilidades, como esta, donde solo eres alcanzable a través de fotos viejas.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Todo se te vuelve un suspiro, cuando de vivir se trata. Y no, no me refiero a las personas que ni siquiera se dan cuenta que están allí, respirando, como aquellas que simplemente gozan de una interminable sonrisa, sin intervalos, sin un alto. Luego, un respiro que puede significarlo todo, pues ¿Quien puede decir que no es el último? Es imposible conocer la respuesta a una pregunta tan compleja y tan sencilla a la vez.
Ahora, después de suspirar tres veces y seguir contando, puedo decir que estoy viviendo, un segundo más, justo aquí, sin pensar en lo prolongado, más si en lo disparatado, de vivir.

lunes, 13 de agosto de 2012

Congruente e insensato.

Un mosaico de fotos en el piso, para recordarte un segundo más; aunque el tiempo pase junto al polvo, causando estragos, de esos que tú, como un ente consolador, pretendía evitar a toda costa, luchando contra la absurda suficiencia del destino. 
Hojas para escribirte los recuerdos que dejaste, la partida que perdiste, los daños que causaste y tus ganas de repararlos, con una conciencia intacta y certera, como aquella que pretendías que yo, siendo un desastre, pudiera poseer.
Me dejaste en el medio de quien tu querías que fuera y de la que simplemente soy, causando un vacío emocional imposible de llenar, hasta que aprenda a tolerarme los defectos que día a día supiste mostrarme, haciendo qué, como una película, se proyectara día a día en mi mente; Y créeme, no te culpo, pues de no haberte seguido el pensamiento, no podría estar pensando en recibir una última oportunidad de parte de nadie, pasa saciar la culpa que no tengo y que tu causaste. 
No se como decir "Te quiero" sin sentirlo en cada fibra de mi piel, así que mucho menos puedo ahora dejar escapar un "Te amo", sin sentir tantos recuerdos acumulados en un vacío en blanco, justo aquí, en mi pecho. 
Quisiera saber de lingüística, para  poder estructurar esta hecatombe que llaman líneas, sin dejar nunca de lado la gramática, la única capaz de distinguir las formas correctas de la incorrecta, no como tú, y tu manera de proceder; y si de pragmática se tratara, pudiera quizás aprender a comprender el enunciado de tus mentiras, tu tono perfecto y congruente para darle un matiz perfecto a los errores. 
Para tu alegría, no se nada de tan maravilloso mundo; Y para mi, siendo sincera, me alegro en parte de no conocerle, pues si de buscarle significados se tratara, podría describirte por completo, haciendo las pausas indicadas, sin vacilaciones, sin más sobresaltos que tu aliento mismo, dando vida y muerte a mis recuerdos, como un ser ambiguo y suficiente, capaz de "amar" y de mentir con la misma facilidad que un día, desconocí. 

Conformidades.

Se llamaba Lorena, un nombre tan común como su fisionomía. Castaño, su cabello, haciendo juego con dos ojos oscuros y hermosos, aunque tan poco profundos como sus pensamientos.
Él, por otra parte, un hombre incapaz de proponerse metas concisas, recogiendo lo que pudiera ser desechado por otros, cazando siempre un corazón incauto y sin mayores aspiraciones que la de un físico atrapador.
¿Para qué hablar del destino? Sus ganas de pertenecer a alguien eran mayores que el hecho de como conseguirle.
Así va toda la historia, un cuento corto y sin más sentido que el descaro.

lunes, 6 de agosto de 2012

Entrepueblos, tu sueño.

Hay momentos qué, aunque sean cortos, dejan una huella imborrable, como esa estela que dejaste aquí, con tu paso.
Nos acompañaste como pudiste, ayudando a quien necesitara tu ayuda, siempre con esa sonrisa incapaz de borrarse cuando alguien, justo allí, la necesitaba.
La semana pasada, estuve contigo. Aparecimos allí, en tu casa, como muchos fines de semana atrás, desde que volviste a donde comenzaste a vivir tu sueño: Caracas. Me senté a tu lado, a hablar sobre nada, con un reproche entre los labios por todas esas oportunidades para vernos y siempre un "pero..." de por medio.
Recuerdo muy bien que te reíste de mi, cuando comencé con el clásico "Tío, estoy molesta..." y luego, olvidé hasta el hilo de la conversación, porque me perdí en tu felicidad y simplemente observamos, como tanto me dijiste que te gustaba, tu lampara de lava.
Te pedí trabajo mil y un veces, de toda manera posible y me lo negaste, pero me dijiste que apreciabas mi intento por hacerlo...¡Fue un corte! pero aquí estoy, recordando eso y me rió mucho, aunque no lo puedas ver.
Me contaste mil y un veces como llegaste a Caracas, saliendo desde Caripe con el dinero que reuniste de vender las polvorosas a "real", ¿Recuerdas? No te rendiste y gracias a ti, muchas personas hoy disfrutan de gratos recuerdos, lo sé.
Me siento a pensar en todo y automáticamente me siento un tanto vacía, sola, incompleta...Las fracciones de memorias son inclementes cuando se proponen serlo.
Mérida, tu ciudad que aunque no fue tu cuna, te dio todo para comenzar ¿No es así? Se cuanto la extrañaste al dejarla y con ella, tus dos logros mayores, el fruto de tu esfuerzo...Entrepueblos, donde nació todo esa magia que preferiste decirle "cocina", como si con una palabra tan sencilla y terrenal, pudiera ser descrita toda el arte que creabas.
¡Te jactabas de ser la única persona que hacía que yo comiera queso! Y si, lo fuiste y lo seguirás siendo, porque nadie podrá lograr jamás todo lo que tú, en ese ámbito, lograbas conmigo.
¿Recuerdas cuando te empeñaste en hacerme una "reunión" para mis 15's? Ahora lo pienso y siento que el tiempo te detuvo un poco más, para que te quedaras conmigo.
Un 31 de Diciembre juntos, hace un año, con sonrisas e historias de viejas anécdotas, incluyendo todas tus peripecias para lograr ser quien eras: ¡Un héroe! Pues todo el que te escuchaba, lo admitiera o no, se motivaba a luchar por sus sueños, sin importar los descabellados que fueran.
Me quedaron tantas cosas por decirte y eso es algo que no puedo perdonarme, pues si hubiese actuado antes, quizás estarías hoy conmigo, en tu cocina, haciendo cualquier cosa para que no estuviera flaca, como me dijiste.
No se como explicarte todo, como empezar a contarte, como seguirte los pasos, haciendo que todo el mundo siga conociendo de ti. Tu arte fue tu carta de presentación y tu buen trato, para con todos, el motivo de sonrisas de todas las personas que se sentaban a tu mesa.
Gracias, por habernos acompañado este año, a pesar de todo, viviendo pequeños momentos que quedaron aquí, con nosotros. Justo ahorita, miro hacia la pared y veo los dos cuadros que encontré ¿Recuedas? - "Si los consigues, son tuyos", así me dijiste.
Ahora, conseguí mucho más de lo que buscaba, como recuerdos que queman y videos donde haces lo que amabas, lo que vivías con gusto y con una dedicación increíble.
Gracias, por hacer que las sonrisas y esa vivacidad que tenías siempre, todos los días, queden aquí, con nosotros...
Tío, no te quiero decir que estamos bien, porque estaría mintiendo y tú, justo ahora debes estar con tus hermanos a los que tanto amabas, quizás riéndote con mi papá...¡Quizás cocinando! ¿Por qué no? Sigues siendo tú, el mismo que ayer nos abandonó con una prisa innecesaria que jamás comprenderé.
Ayer terminé de comprender que la vida es injusta, pues se lleva a personas que ningún mal hacen, ¿No es así?
Las últimas palabras que me dijiste siguen retumbando en mi cabeza y las guardo, para nunca olvidarlas, junto a todas tus risas e ideas.
Tío Johnny, gracias simplemente por darme una razón más para recordar que aunque aquí me quede sola, ustedes siempre estarán cuidándome.

viernes, 3 de agosto de 2012

De caída.

Pasar la mañana entre recuerdos y aún así dar gracias, porque existen esos retazos de nostalgia para continuar con un camino bifurcado y tan extenso como lo es la vida misma.
Paso entre ti y tus añoranzas, tu manera de ver el mundo; así, tan fatalista. Ahora estoy aquí, solo para darme cuenta de esta utopía. Tu fatalismo ahora forma parte de estas, mis líneas.
¡No temas! Ya no existen los reproches, pues aquí, desde mi muerte, veo el tiempo correr despacio, como nunca antes, cuando la respiración aún hacía eco en mi pecho y el corazón intentaba latir con un esfuerzo infinito qué, guiado por la fatiga, cedió.
Nada más, quisiera que comprendieras la diferencia de un cariño regalado e inoportuno, a bajo costo de sinceridad, simplemente cargado de deseos y caricias, casi fortuito, y la indiferencia de quien un día te amo con una paciencia irrevocable, sublime y arrebatada de locura, de sonrisas, ganas de subirte al cielo y mirarte infinitamente, para perderse en lo profundo de tu alma y terminar, como siempre, en tu cuerpo. Ahora, como siempre, no desees detenerte cuando aún tienes tanto que ofrecerle al mundo que abandoné, ese que tú tanto amas y aún, a pesar de todo, te espera.