sábado, 29 de junio de 2013

29.

Ya todo se asienta y el mundo, que era un pañuelo, ahora es un inmenso lienzo de algodón.
Blanco, para pintarlo de certezas,
pero no las hay.

domingo, 23 de junio de 2013

Después de treinta y dos despedidas, ya sé decir adiós.

Cuatro formas de quererte, sin que te des cuenta.






                                                                                                            Para Miguel Ortíz, porque le dimos la vuelta al mundo sin siquiera... 
                                                                                                            despegar los pies del firmamento.

I

La niña se quedó mirando a la ventana. No al horizonte, sino a la ventana;  donde la brisa, tras de él, dejó una estela de escarcha barata, serpentinas de papel.

Ésta mañana, solo la ventana es compañía; para esperarle cuatro horas, hasta que llegue su próxima carta. 

II

Me hiciste extrañarte,

Desde ayer a las nuevecerocuatro,

Cuando manejaste hasta mi casa

Y tus ojos, en la pista,

Te alejaban más de mi.


Así,

Egoísta,

Malcriada,

Indiferente

 –a mi, no a tu presencia-.

Amante del tiempo,

-A medio tiempo-

Cuando tú estás,

No cuando te marchas

Y me dejas,

Cuando sonríes y mis

Besos,

Pintando tu boca,

Me llenan de ti.

III

     Ya no eres ese incógnito que respiraba su nombre cada dos comas, haciéndose vida cada vez que me daba la gana de pensarte y no dejarte desvanecer como el humo en nebulosas de papel, dibujables en el cielo de celofán que te inventaba para que pudieras flotar cuando quisieras, sin importarte el mal tiempo o la lluvia ácida.

Todo posible mal, sería un simple mito. Nada podría dañarte.

¿Tengo que ocultar tu identidad? Como un súper héroe con su antifaz que nada esconde. Un disfraz barato como la escarcha del primer escrito, para que no te sientas apenado de mí, de seguir narrando los pormenores de una intuición absurda, un cariño absoluto y un no sé qué,  pero creo que te quiero.

Si, te quiero.

No importa, yo corro el riesgo.

A veces EmeE, otros veces “mío”, pero siempre ajeno, hasta que no te avergüences y esta norecriminación, sea solo otro boceto. 

IV

Ignórame.

No tengo un número cuatro, porque me gusta el tres.

Solo siéntate a esperar,

Quizás,

Sin tan siquiera quererlo,

Varíe el título. 



viernes, 14 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Unos dicen que eso,
de querer al viento,
son cosas de idiotas, de seres
nohumanos, 
porque eso de sentir y no observar,
es premonitorio,
de adioses consecuentes.

lunes, 3 de junio de 2013

domingo, 2 de junio de 2013

Pensé que hoy sería solo nuestro, que te vería mañana.
Pensé qué, quizás, lograrías imaginarme cerca de ti, como si te importara el tiempo que paso acostada en tus brazos, sintiendo el frío de tus pies. Y te tuve, como aquél día, dormido como un niño, con la resaca del que siente la felicidad en los huesos, pero de ayer, de cuando fue libre y se bebió al mundo para padecerlo hoy, al día siguiente, o en aquél día, pero en mis brazos y dentro del bus. Nuestro bus, porque allí como a nada, envuelto entre abrazos y caricias prolongadas en el cabello, con tus manos frías por el aire acondicionado, supe que la felicidad no estaba en el tiempo, sino en el espacio.

Vaya que lo odio. Vaya que lo amas.

Sin más, pude cuidarte y sin quejas, no hubo nada que me hiciera pensar que exageraba.

Mi vida es un constante domingo. La gente se va y yo sigo esperando que sea un lunes, pero nada. Sólo domingo.

sábado, 1 de junio de 2013

Agrupación -no- intencional de recuerdos numerados.



                                                                               Aquí yace un hombre
                                                                              que no supo nada del viento del oriente
                                                                              ni de tránsitos de nubes
                                                                              ni de la herencia de su espanto
                                                                              ni de mi.
                                                                                                          -Acuarela Martínez.


Ayer te vi.
              Mentira.
Como siempre, faltaste.

Ya ni siquiera se que pienso, o si razono.
Si no te vi, o fue un "perdón".

Ayer te vi y se me detuvo la mirada,
gélida.
La noche fue larga y sin ti.
Vacía de ti.
Lejos de ti.

Ayer te vi y ni volteaste.
Apartaste el viento de mi cara,
la luz del camino,
los pasos del alba.

Ayer, ni supe del día.
Si fue un 28 de mayo o un simple 32
-imposible, como tú-
Ya no recuerdo,
se hizo eterno y se desvaneció.

Ayer, cuando te despediste,
fue agosto,
un 07,
un 17,
de nuevo,
un 32.

32, porque es el día que queda sin mes,
aunque si cambio el calendario, igual te daría.
Te irías, sin pensarlo, un 32,
un 45,
el 52.
Te irías y no te importaría la fecha,
si estás en diciembre,
o en pleno calor.

Ni rimas impunes,
libres de recuerdos.
Nada te ata.
A veces, si faltas, solo
te pienso
y te vas...

Hey, hasta me hiciste llamarte en "versos"
¿Será que vienes?

Como las olas cuando se regresan y rozan las rocas que dejan atrás
¿Regresión marina?
bajo el coral, tu cielo.

Y sabes que te esperé,
puedo jurarlo;
te busqué, en cientos de habitaciones
...De hospital.
O clínicas, da igual.
Un 14, de febrero.
De diciembre, aquél 20.
2007, quizás agosto,
nuevamente el 17
pero siempre,
siempre,
un 4.