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Mostrando entradas de junio, 2013

29.

Ya todo se asienta y el mundo, que era un pañuelo, ahora es un inmenso lienzo de algodón.
Blanco, para pintarlo de certezas,
pero no las hay.

Después de treinta y dos despedidas, ya sé decir adiós.

Cuatro formas de quererte, sin que te des cuenta.

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Para Miguel Ortíz, porque le dimos la vuelta al mundo sin siquiera...                                                                                                              despegar los pies del firmamento.
I
La niña se quedó mirando a la ventana. No al horizonte, sino a la ventana;  donde la brisa, tras de él, dejó una estela de escarcha barata, serpentinas de papel.
Ésta mañana, solo la ventana es compañía; para esperarle cuatro horas, hasta que llegue su próxima carta. 
II
Me hiciste extrañarte,
Desde ayer a las nuevecerocuatro,
Cuando manejaste hasta mi casa
Y tus ojos, en la pista,
Te alejaban más de mi.

Así,
Egoísta,
Malcriada,
Indiferente
 –a mi, no a tu presencia-.
Amante del tiempo,
-A medio tiempo-
Cuando tú estás,
No cuando te marchas
Y me dejas,
Cuando sonríes y mis
Besos,
Pintando tu boca,
Me llenan de ti.
III
     Ya no eres ese incógnito que respiraba su nomb…
Te vi llegar y me desvanecí; así que no puedo escribirte, solo mirarte.
Unos dicen que eso,
de querer al viento,
son cosas de idiotas, de seres
nohumanos, 
porque eso de sentir y no observar,
es premonitorio,
de adioses consecuentes.
Mis esperanzas son ese polvo que barriste.
¿De que otra forma puedo explicártelo?
Pensé que hoy sería solo nuestro, que te vería mañana.
Pensé qué, quizás, lograrías imaginarme cerca de ti, como si te importara el tiempo que paso acostada en tus brazos, sintiendo el frío de tus pies. Y te tuve, como aquél día, dormido como un niño, con la resaca del que siente la felicidad en los huesos, pero de ayer, de cuando fue libre y se bebió al mundo para padecerlo hoy, al día siguiente, o en aquél día, pero en mis brazos y dentro del bus. Nuestro bus, porque allí como a nada, envuelto entre abrazos y caricias prolongadas en el cabello, con tus manos frías por el aire acondicionado, supe que la felicidad no estaba en el tiempo, sino en el espacio.

Vaya que lo odio. Vaya que lo amas.

Sin más, pude cuidarte y sin quejas, no hubo nada que me hiciera pensar que exageraba.

Mi vida es un constante domingo. La gente se va y yo sigo esperando que sea un lunes, pero nada. Sólo domingo.

Agrupación -no- intencional de recuerdos numerados.

                                      Aquí yace un hombre
                                                                              que no supo nada del viento del oriente
                                                                              ni de tránsitos de nubes
                                                                              ni de la herencia de su espanto
                                                                              ni de mi.
                                                                                                          -Acuarela Martínez.


Ayer te vi.
Mentira.
Como siempre, faltaste.

Ya ni siquiera se que pienso, o si razono.
Si no te vi, o fue un "perdón".

Ayer te vi y se me detuvo la mirada,
gélida.
La noche fue larga y sin ti.
Vacía de ti.
Lejos de ti.

Ayer te vi y ni volteaste.
Apartaste el viento de mi cara,
la luz del camino,
los pasos del alba.

Ayer, ni supe del día.
Si fue un 28 de mayo o un simple 32
-imposible, com…