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Mostrando entradas de octubre, 2015
Así deben sentirse los pequeños peces dorados, chocando a diario con los cristales vacíos de su triste pecera. Quizá peco de soberbia, supuesta conocedora absoluta de la realidad de sus aletas. Pero sé, simplemente sé, que si aquél vacío atrapado en un vaso no es la máxima demostración de dolor y locura, entonces jamás fui aquél pez ni bebí de tus escamas.
hay camas infinitas con silencios sucesorios
recitando poesía
                          recordando vidas ajenas
suspirando por playas ennegrecidas
puertos,
 habitaciones reducidas,
ballets,
sirenas.


Después, hay solo tragos en una jarra que ha mirado muchas vidas
mientras se retuerce en sus entrañas el blanco licor,
la hierbabuena,
los cristales incandescentes
                                             el arte tras las rejas verdes,
                                     las tortas infames
                               el baño como salida
amando estar allí,
robando un segundo a un padre que no me pertenece
a la amiga que extrañaba,
a él, de mejillas maravillosas
y ella, claro,
la poetisa de los versos escondidos
en una nota con límite de caracteres.




Respecto a la protesta y sus medios

Solo para tratar de explicar mejor mi punto:

¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado a la salida de alguna estación de metro con una persona entregando algún tipo de folleto, promoción impresa o similar? ¿Cuántos de nosotros digerimos verdaderamente la información que en ella se plantea? ahora imaginen que esa información no llega a sus manos, sino que literalmente, "cae del cielo".

Vivimos en un país donde los costos son sumamente elevados. No existe un "barato" que valga, no quiero mentirnos, entonces ¿De donde salió el dinero para imprimir tantos panfletos? ¿Por qué arrojarlos, sin considerar la entrega directa junto a la información de primera mano, de boca en boca? ¿Por qué está mal hacer una crítica a un proceso que no está funcionando? ¿Por qué nos quejamos de la desinformación general en la que está sumida el país, cuando dentro de nuestras pequeñas fronteras hacemos lo mismo?

Vivimos en un bloqueo selectivo impuesto. Siempre escuchamos que hacer pública …

Calle el Brasil.

Jamás intenté verla desde el mirador del Cristo Rey.
Allá, en pequeñas calles, se erigían casas pequeñitas con sus patios y gallinas, tunas, el cristofué, café recién colao', pescado frito en el desayuno.

Ella estaba allí, en alguna de esas calles.

No entré más que un par de veces en aquél sueño compartido, sin embargo sentí lo que él sentía cuando me hablaba.
-Aquí echaremos el piso, hay que ponerle cerámica a la cocina y en el patio se puede sembrar - decía, como hablando con cualquier persona, menos conmigo; ensimismado en sus visiones, las múltiples posibilidades que aquella pequeña casa nos ofrecía.

Recuerdo haber caminado hacia el patio rudimentario, donde la maleza se retorcía junto al polvo en una lucha indefinida. ¿Qué veía él, en aquél pequeño paraíso del desastre?
...Si la cerámica fue puesta en la cocina, solo lo supo por terceros. Sus manos no recorrieron nuevamente aquellas paredes recién frisadas.
Supe, tiempo después, que aquella famosa pelea de mi infancia, tuvo u…
Fue un sueño, si. Las cebras eran peces sin escamas. El rumor del cielo era más el ronroneo de un tigre dormido,que el supuesto coro de ángeles.

Morí, es evidente. La carne no se aferra a mis huesos, ahora frágiles e hirsutos por el tiempo.

Llené la caja, guardé las cebras, disfruté de su cuerpo por última vez y creí seguir al naranja opalino que vestía al tigre de las grandes rayas negras.

Fue un sueño, si; pero ya no le temo a la muerte.

Me quedé.

Recuerdo que de tu boca lo tuve todo. Los gritos del escondite, los saludos nerviosos, los buenos días a mi lado. Las más cobardes mentiras.
Tener tus besos fue fácil, no entran en el conteo.Lo difícil fue mirarte y no pedir que recitaras todos los versos que no sabías y que yo moría por escuchar. Lo difícil fue quedarme cuando comprendí que jamás te gustaría leer a Dostoyevski y que crimen y castigo no sería más que uno de los tantos títulos que olvidarías.

Y me quedé.

...Me quedé porque nunca te importó que escribiera estupideces viscerales, canciones plagiadas, poemas sin forma. Absurdos intentos de entregarte todas las formas de sentirnos.

Han pasado los segundos críticos -incontables- tras tus despedidas. Los dejé correr con la única condición de no dejar rastro para tratar de volver a casa.

Te vi marchar en el metro, los buses, aquél aeropuerto. Te he despedido incluso cuando estás callado a mi lado y ni siquiera lo imaginas. Solo así, aprendí a quedarme: diciéndote adiós.
Malditas moscas
anidan en mi carne sus ritos pasajeros
construyen sus aceras sin perdón
escalones de amnistía

me hincho. Te lloro.
  pausa definitiva.

trafico gusanos sin piel.
callejones sin salida
 principalmente temores.


                                             ...

muero de nuevo,
en otra frontera.