miércoles, 28 de octubre de 2015

Así deben sentirse los pequeños peces dorados, chocando a diario con los cristales vacíos de su triste pecera. Quizá peco de soberbia, supuesta conocedora absoluta de la realidad de sus aletas. Pero sé, simplemente sé, que si aquél vacío atrapado en un vaso no es la máxima demostración de dolor y locura, entonces jamás fui aquél pez ni bebí de tus escamas.

jueves, 22 de octubre de 2015

hay camas infinitas con silencios sucesorios
recitando poesía
                          recordando vidas ajenas
suspirando por playas ennegrecidas
puertos,
 habitaciones reducidas,
ballets,
sirenas.


Después, hay solo tragos en una jarra que ha mirado muchas vidas
mientras se retuerce en sus entrañas el blanco licor,
la hierbabuena,
los cristales incandescentes
                                             el arte tras las rejas verdes,
                                     las tortas infames
                               el baño como salida
amando estar allí,
robando un segundo a un padre que no me pertenece
a la amiga que extrañaba,
a él, de mejillas maravillosas
y ella, claro,
la poetisa de los versos escondidos
en una nota con límite de caracteres.




jueves, 15 de octubre de 2015

Respecto a la protesta y sus medios

Solo para tratar de explicar mejor mi punto:

¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado a la salida de alguna estación de metro con una persona entregando algún tipo de folleto, promoción impresa o similar? ¿Cuántos de nosotros digerimos verdaderamente la información que en ella se plantea? ahora imaginen que esa información no llega a sus manos, sino que literalmente, "cae del cielo".

Vivimos en un país donde los costos son sumamente elevados. No existe un "barato" que valga, no quiero mentirnos, entonces ¿De donde salió el dinero para imprimir tantos panfletos? ¿Por qué arrojarlos, sin considerar la entrega directa junto a la información de primera mano, de boca en boca? ¿Por qué está mal hacer una crítica a un proceso que no está funcionando? ¿Por qué nos quejamos de la desinformación general en la que está sumida el país, cuando dentro de nuestras pequeñas fronteras hacemos lo mismo?

Vivimos en un bloqueo selectivo impuesto. Siempre escuchamos que hacer pública la planificación de una actividad es arma de doble filo. Si, puede que lo sea; pero entonces, no seamos tan "cara'e tablas" -si me disculpan la expresión-, para informar solo a aquellas personas que traen un "beneficio" personal, que acarician el ego y la necesidad de personalismo que lastimosamente afecta a nuestros "líderes"...
Hace unos días, para ejemplificar, se hablaba en una AGE acerca de ir al organismo competente y entregar una carta explicando básicamente la situación de la universidad y pidiendo su pronta resolución (si me equivoco, por favor, díganme). La respuesta general fue de descontento, puesto que -según el quorum- se trataba de una actividad no planificada. La respuesta del presidente adjunto de la JD-FCEUSB, a mi parecer, dejó mucho que desear. Explicó que no se podía informar para evitar que llegara la GNB, para luego decir que el ministerio sabía de la movilización...¿Coherencia, donde te habrás metido?

En fin, mi intención no era extenderme. ¿Me siento frustrada? Si, mucho. Nos hemos convertido en un asteroide orbitando alrededor de un sol que no debimos orbitar en un principio. Somos esa cara del país que nos lastima, a pequeña escala, sobre pupitres.
A mi no me gustaría simplemente sentirme orgullosa de que me critiquen porque haga algo, ya que hacerlo no implica, como premisa, que esté bien. Me encantaría, en cambio, motivarme y motivarlos a la autocrítica, que dejemos de permanecer estáticos e inamovibles en un país que pide a gritos un cambio de forma.

Buenas noches. 

Calle el Brasil.

Jamás intenté verla desde el mirador del Cristo Rey.
Allá, en pequeñas calles, se erigían casas pequeñitas con sus patios y gallinas, tunas, el cristofué, café recién colao', pescado frito en el desayuno.

Ella estaba allí, en alguna de esas calles.

No entré más que un par de veces en aquél sueño compartido, sin embargo sentí lo que él sentía cuando me hablaba.
-Aquí echaremos el piso, hay que ponerle cerámica a la cocina y en el patio se puede sembrar - decía, como hablando con cualquier persona, menos conmigo; ensimismado en sus visiones, las múltiples posibilidades que aquella pequeña casa nos ofrecía.

Recuerdo haber caminado hacia el patio rudimentario, donde la maleza se retorcía junto al polvo en una lucha indefinida. ¿Qué veía él, en aquél pequeño paraíso del desastre?
...Si la cerámica fue puesta en la cocina, solo lo supo por terceros. Sus manos no recorrieron nuevamente aquellas paredes recién frisadas.
Supe, tiempo después, que aquella famosa pelea de mi infancia, tuvo un alto: el fondo de la casa era un pequeño edén para el abuelo que sembraba y se jactaba de comer lo que la tierra le había dado.



Sé que sigue allí, ahora en otras manos. No hubo documento que constatara el traspaso de emociones, ni contrato que validara todos los sueños que alguna vez tuvo aquél que me llevaba de la mano cuando me mostró aquella casa.

No sentí -ni siento- nada por ella. No se mereció nunca ni una sola de mis lágrimas. Aquella casa, comprada para soñar, se llevó -irónicamente- muchas de mis noches de sueño.
Peleé por ella, cuando intentaron arrebatármela. Me aferré con las uñas al que creí el último recuerdo tangible de su amor. Lloré, cada vez que recordaba lo mucho que costó conseguirla, sus años de esfuerzo, la promesa de un sueño en aquél pueblo que creía suyo. No quise volver, aún no quiero.

No sé si algún día sea capaz de regresar y caminar por la orilla de aquella playa -Medina- sin sucumbir al odio, a las ganas de quebrarlo todo en cientos de mentiras; repartiéndolas, una a una, entre cada uno de los que le lastimaron.

Hoy, por mi, se quedan con la casa, aquél nido sin vergüenza. Yo decido quedarme con los granitos de arena que hacían cosquillas a mi piel, la sonrisa imborrable de su rostro, sus brazadas imposibles hacia un mar que no me duele.
Prefiero, pues, quedarme con el interior de la cajita, los paseos hacia el puerto para buscar al desafortunado pez que se convertiría en desayuno. Las caminatas entre plantaciones de cacao y las caracolas que traen consigo cada una de sus palabras; allá ustedes, que prefirieron el papel que nada vale, simplemente la envoltura.

lunes, 12 de octubre de 2015

Fue un sueño, si. Las cebras eran peces sin escamas. El rumor del cielo era más el ronroneo de un tigre dormido,que el supuesto coro de ángeles.

Morí, es evidente. La carne no se aferra a mis huesos, ahora frágiles e hirsutos por el tiempo.

Llené la caja, guardé las cebras, disfruté de su cuerpo por última vez y creí seguir al naranja opalino que vestía al tigre de las grandes rayas negras.

Fue un sueño, si; pero ya no le temo a la muerte.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Me quedé.

Recuerdo que de tu boca lo tuve todo. Los gritos del escondite, los saludos nerviosos, los buenos días a mi lado. Las más cobardes mentiras.
Tener tus besos fue fácil, no entran en el conteo.Lo difícil fue mirarte y no pedir que recitaras todos los versos que no sabías y que yo moría por escuchar. Lo difícil fue quedarme cuando comprendí que jamás te gustaría leer a Dostoyevski y que crimen y castigo no sería más que uno de los tantos títulos que olvidarías.

Y me quedé.

...Me quedé porque nunca te importó que escribiera estupideces viscerales, canciones plagiadas, poemas sin forma. Absurdos intentos de entregarte todas las formas de sentirnos.

Han pasado los segundos críticos -incontables- tras tus despedidas. Los dejé correr con la única condición de no dejar rastro para tratar de volver a casa.

Te vi marchar en el metro, los buses, aquél aeropuerto. Te he despedido incluso cuando estás callado a mi lado y ni siquiera lo imaginas. Solo así, aprendí a quedarme: diciéndote adiós.

martes, 6 de octubre de 2015

Malditas moscas
anidan en mi carne sus ritos pasajeros
construyen sus aceras sin perdón
escalones de amnistía

me hincho. Te lloro.
                                                            pausa definitiva.

trafico gusanos sin piel.
callejones sin salida
                                                           principalmente temores.


                                             ...

muero de nuevo,
en otra frontera.