Despertar, mismo sitio, mismas caras, una que otra conversación superficial. Minutos, horas, solo esperando a que acabe.

Rutina ¿Así le dicen no? Monotonía, día tras día.

Otro lunes, todos se quejan -nos quejamos- ¿Y qué? sigue siendo en el mismo ¿Por qué? Pues bien, el lunes nunca tuvo ni tendrá la culpa. Nosotros y la falta de creatividad. Vamos, ya tienen culpable.

Ésto fue liberador.

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