miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Para qué tantos besos? Si, al fin y al cabo, no sabes amar.

Un momento, para recordar que existes;
sin ataduras.

Dos recuerdos, sumados a una cuenta inagotable.

Tres minutos, como aquél día, para volar;
como si pudiera olvidarse.

Cuatro tiempos, para tocar la melodía que tanto disfrutaste; cada compás,
aprendiendo de tus silencios.

Olvida la estructura y las formalidades para escribir tantos deseos inútiles;
hazme caso. Déjate llevar.

Cinco vidas, insuficientes para estas inmensas ganas de sonreír;
contra todo y nada más.

Seis caricias sin malicia, con conciencia del placer y lo inevitable de las palabras entre tanta hilaridad.
Tú, vida; y yo, un aditivo más.

Siete días, para amar lo que olvidaste ayer y lo que querrás mañana. Hoy ¡Sin tiempo! pero ama.

Ocho, por si hacen falta 24 horas más, un suspiro; o, quizás, volar.

Nueve espacios; cosmos y estrellas fugaces. Deseos, ilusiones, anhelos, esperanzas o nada; pero junto al viento mismo, sin limitaciones.

Un diez desconocido, para que inventes todo cuanto crees imposible de alcanzar, poseer, vivir, anhelar; donde seas solo tú y tus pretensiones, sin un "no puedes" capaz de detenerte el paso. Corre, sin escuchar razones de imposibles; sin más.

Once y nada menos que tú, contra ti y tus paradigmas, miedos y errores. Tú, soñando en cada paso, junto a miles de remembranzas.

Doce.
Descanso de ti,  luego de ofrecerte la seguridad necesaria para que surjas del mismo lugar en donde quedamos, pero...
Ve al título y recuerda. ¿Quién sino yo, una vez más?

No hay comentarios:

Publicar un comentario