jueves, 28 de marzo de 2013

¿Vigilia o quimera?

     La parada de autobuses seguía igual. El mismo flujo nauseabundo de gases y desperdicios en el aire, la vía rota y los matices de un gris insoportable.

Nada había cambiado, por lo menos no físicamente.

Todos pasaban por la estación, con sus sueños a cuestas, unos cansados por el peso de la decepción sobre los hombros; otros, tan vivos, que intimidaban...Sólo era el lugar donde llegaban a parar los oportunistas, en busca de otra razón para escoger un destino y comprar el boleto.
Presenciaba cientos de despedidas a diario; una tras otra, sin sentir el mas mínimo vacío, pues se había acostumbrado a estar sin existir, sin razonar...Solo estar.

Había algo allí que ni la paz podía darte. Un estado distinto, homogéneo, indescifrable, capaz de empujarte hasta tus más profundos anhelos.

Pero solo era una estación, una parada; metal oxidado y cientos de máquinas rugientes. Un concepto totalmente desvirtuado, un contexto deplorable; Y sin embargo, siempre eran libres de soñar.

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