miércoles, 26 de octubre de 2016

26-10-2016

Si me quedaban dudas respecto a la posición de la MUD en el conflicto actual, hoy las resolví por completo.
La dirigencia opositora es una cúpula que disfruta de su posición de "oposición", que a diario aliena sus principios en pro de mantener los beneficios que sus cargos conllevan.
¿Qué estamos haciendo? Cada vez que se convoca a una movilización, termina -en el mejor de los casos- en una "bailoterapia" frustrada, una tarima llena de personas que ya cumplieron su ciclo político, repitiendo el mismo discurso gastado que ya no convence a nadie.

Hoy vi a cientos y cientos de personas marcharse molestos, decepcionados, con un "no vuelvo más a la calle" en los labios, porque ya están cansados de que sea siempre lo mismo, de escuchar los mismos problemas y no encontrar una solución. Siempre hay un "anuncio importante", un comunicado que entregar en algún organismo internacional, el chiste de las mesas de diálogo...Mientras tanto, la gente que no hace alarde de ningún cargo político, sigue haciendo colas por comida, sigue tratando de sobrevivir con un sueldo mínimo, siguen muriendo sin medicinas...¿Y cuál es la respuesta de la "dirigencia"? Simple: el tiempo de Dios es perfecto...
Sea o no sea perfecto, la situación es que al menos hay que ser coherentes con las declaraciones que se realizan.
No pueden pegar cuatro gritos, tipo caudillo de la post-guerra de independencia, repetir el mismo discurso que combina los gritos desesperados con un sentimentalismo barato que ni ellos mismos se creen, decir ¡ESTO ES UNA DICTADURA! y luego proclamar que la salida es por vía electoral ¿Cuántas humillaciones más hay que tolerar por parte del poder electoral y el legislativo? ¿Cuantos supuestos anuncios importantes hay que escuchar?

Crecí escuchando que este país, en el que me crié, no fue el mismo en el que se criaron mis padres. Crecí escuchando que algún día tendría un futuro. Crecí escuchando que ahora si, que este era el momento "pronto saldremos de esta situación".

Hoy, con 20 años, me encuentro en un país donde ya otros tantos no pueden crecer, donde ni siquiera podrán escuchar lo que yo escuché durante tantos años. Y cada día que pasa, cuenta. Estamos perdiendo la poca juventud que podíamos tener, la poca "normalidad" que nos permitíamos en medio del desastre.
Venezuela se está hundiendo y aún hay personas, los del "poder", pendientes de ver que pueden robarse mientras aún seguimos a flote

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