domingo, 24 de junio de 2012

Nada peor que un compromiso vano, para subsistir.

Aún no se darle una explicación lógica a mi impulso por escribir lo que me pasa, día tras día. He llenado páginas completas, esquinas, márgenes, cuadernos viejos y nuevos, clases completas y luego nada...
Explicarme a mi misma el hecho de haber cometido tantos errores, me hizo creer que caerme estaba en mi genética, y eso es algo que aún no descarto del todo. Luego, pienso...¿Qué tanto puede importar? De no haber sido ese huracán de impulsos, malas decisiones y lágrimas, no estaría escribiendo éstas líneas qué, aunque no sirvan para un fin específico, hacen que pueda contar una historia.

La única certeza que poseo, se encuentra llena de dudas, por más irónico que pueda leerse. Llegué a pensar que la muerte no es más que esto: una simple retrospectiva.

Cada vez que pienso en tantas frases leídas, escritas en cualquier lugar, de esas que se encuentran sin tan siquiera buscarlas...Simples azares; Y luego nada...Solo ese pensamiento de no saber a donde ir, siguiendo consejos que más allá de tener alguna finalidad, están vacíos. Si, como éstas líneas.

Personas que dicen estar cansadas de vivir en el pasado, pero siguen atadas a él. Las entiendo. Y luego ustedes, tan libres y al mismo tiempo tan esclavos de emociones, simples euforias momentáneas, valiéndose de promesas que jamás podrán cumplir, pues nada saben de verdaderos sentimientos, de cicatrices en el alma.
Prefiero seguir siendo un punto dentro de mis propias memorias, antes que cualquier cosa que diga vivir, sin verdaderamente intentarlo.

Debo admitir qué, después de todo, el egoísmo tiene parte en todo este juego.
No me importa que me tilden de desalmada, puesto que de este título ya he escuchado bastante. ¿En que clase de sociedad tan hipócrita despierto cada mañana? Si de delimitar un porcentaje se tratara, estaría rondando un 75%, como mínimo.
Siguen existiendo esas personas que logran algo más, una simple sonrisa, de esas que hacen creer en una esperanza, un simple motivo. No puedo negarlo.
Me equivoqué una y otra vez a la hora de comprender quien valía de verdad la pena, pero ya esta es otra historia, una que no quiero contar.

Ya no me importa si escribir no es lo mío, si de palabras el mundo no se sostiene, si la vida es nada y la muerte sigue...No. Ahora todo es parte de un todo, de algo diferente.
La muerte pasó a estar allí, como un recuerdo silencioso

¿Por qué le tememos a morir? Ella siempre estará allí, acompañándonos cada segundo. Nunca abandona.
La culpa de ese temor sin bases sólidas, es creada por el mismo dolor, por el miedo o la misma rabia.
Ahora, me parece algo hermoso, sutil. ¿Acaso no pude ser una prolongación de la vida?
Terminé por aceptar qué, vivir bajo una droga, no es vivir.
El egoísmo, nuevamente entrando en escena, intentando mantener la vida que se escapa, que necesita irse, que ya cumplió su misión o simplemente se cansa de luchar. ¿Como obligas a alguien a sentir de nuevo, cuando lo único que siente de verdad es su dolor?
Nada peor que esto. Vivir rodeado de mentiras, engaños, tratamientos. Un tranquilo, estarás bien, y luego un no me importas, pero estaré aquí, porque me lo exigen mis principios. Inmorales.

Ahora, puedo esperar miles de cosas, pero preferí abstenerme y no esperar nada.
Aquí estaré, aunque me mire al espejo y ya no reconozca mi mirada.



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