jueves, 19 de abril de 2012

"El amor es sufrido, es benigno;el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"

1era carta del apóstol San Pablo a los corintios, específicamente el capítulo 13.

Así, estaba buscándole un significado al amor como valor moral, motivo de existencia, no como una palabra alejada de su propósito firme y original.
Luego, me encontré con ese pasaje bíblico, que mucho más que abrirme los ojos, me dio mil y un respuestas en tan solo cinco líneas perfectamente plasmadas.

Nadie jamás sabrá amar, hasta no poder comprender que el mundo necesita de ese sentimiento que todos dicen conocer hasta un punto desquiciado, absurdo, mentiroso, falso, sin argumentos. Pero allí, se resume el origen, la historia y el destino de ese camino de vida que todos deberíamos aprender a tomar.

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