martes, 24 de abril de 2012

No es que no quiera estudiar física. No, no es eso. El problema está en el hecho de tener que estudiar lanzamientos, fórmulas, despejes, velocidades reales, desplazamientos, tiempos absurdos, de vuelo, de nada, cuando solo me importa cerrar los ojos y calcular la longitud de tu sonrisa, la velocidad de tu voz, de tus tiempos, tus miradas.
De todo lo que tú, pequeño absurdo, significas en mi vida.

Bah, necesito una dosis de realidad.

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