martes, 10 de septiembre de 2013

Tú, no expresable a razón de dos enteros.

Te vi cruzando la avenida entre cientos de motores y otro tanto de nosotros, los sobrantes . Allí, sobre el rayado, te supuse infinito...No solo real, sino subdividido. Irracional . 

Me parece que eres como la raíz cuadrada del 8. Así, imprudente. Te atraviesas cada tanto, ofuscando al que te topes. ¿Por qué no puedes ser solo un exacto?

No sé como explicarte que me dueles cada tanto al recordar qué, si no puedes ser una fracción  ¿A donde guardas esa otra mitad que debería satisfacer? Me siento un cero y no a la izquierda, sino en tu denominador.
Esa hipótesis de mitades y frutas cítricas, nunca ha saciado mi curiosidad y ahora, tú me la negaste.

Pudiste ser pi,φ ó simplemente e; O bien, lo que quisieras. ¿Por qué no te escapaste hacia otro plano? ¿Por qué no hacia el sistema de Euclides?

Ahora, el rojo del semáforo te deja deslizarte lejos de mis interrogativas y seguirás siendo eso, una raíz de 8.

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