5 días de adaptación para un período al cual, definitivamente, no estoy nada preparada. Y es qué, ¿Acaso alguien lo está?

Me siento coartada, cohibida, deliberadamente encerrada en cualquier frasquito, donde guardan la sal, los resquicios de café, la lejanía.

Apenas, alcancé a descubrir que la universidad es igual de ínfima que el tiempo, es decir, total contradicción; y el trabajo, en teoría según mi profesor de sociales, la razón de la existencia, la base de la vida. ¿Y con eso qué? solo vivo haciéndome preguntas que luego olvido -o simplemente ignoro- para no tener que contestar.

En suma, sigo esperando encontrar la "solución".

-B.

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