Dos estantes a la derecha, como aquél carril, el de 40km/h...Lento, justo como yo. Una total pérdida de tiempo, tomarle por placer. A veces, no es más que la última opción que podemos escoger, cuando es inminente detenerse a esperar una grúa.
De papel, de portadas y colores, los disgustos, los vocablos, las notas al pie -o a la mano, ¿por qué no?- de página, el tono de tu voz. Un libro viejo y tan antiguo como antagónico y potencialmente fugaz, porque se olvida. Nada de textos con definiciones puntuales, mucho menos ensayos de rigor. Nada más un compedio de errores que no saben sumarse ni, después, multiplicar.
Así soy, cuando la hora pico se acerca y el canal, en contra flujo, anuncia entre desprecios, que comienza a funcionar.
Porque es imposible no transitar, de 9:00 a 4, tres estantes más allá.

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