Ayer, llegué a este rincón de mis recuerdos. Aún sigo intentando encontrar una justificación para mis actos, mi partida; pero solo hay una razón y es mi incapacidad para seguir viviendo de migajas de sonrisas, mentiras justificadas para el bienestar de un 3ero y la ausencia de intuición o sentido común, para alejarme de tanta muerte hacia mi misma, estando a tu lado.
Me dispuse a darle un alto a la fatiga que me causa la sumisión de un pasado impuesto, por capricho de un destino febril y esperanzado en un "tu y yo"; y es que en este caso la etimología del amor se equivocó, pues ya no somos solo dos en este enredo, aunque no estoy segura si algún día realmente lo fuimos o fue una simple suposición que adopté, para evitarme tantos lamentos qué, hoy en día, me acompañan. Son ellos, están aquí, susurrando a través del eco callado, todas esas palabras que no dijimos, para salvarnos de una despedida definitiva capaz de destrozarnos más, mucho más, de lo que fueron capaces las mentiras.

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