Il prend ma main et jamais ne me permets d'aller.

Un día, por azares del destino, nos topamos en una feria. Un intercambio gradual de abrazos, entre desconocidos.
Contadas palabras entre risas, un mundo irreal y fantasioso de superhéroes, ángeles  demonios y un poco más de la ciencia ficción. Me caíste bien y quiero creer que para ti, el sentimiento fue el mismo.
¿Recuerdas aquella noche, contando historias, anécdotas, salidas? De parte en parte, entregando recuerdos para compartirlos y caminar de la mano.
No se como explicarte esto sin caer en retóricas, pero tus ojos tienen ese brillo que se consigue solo en ciertos momentos específicos de la vida. Cuando cae el sol y el viento baja, la oscuridad se abre paso y allí estás tú, con tus grandes ojos verdes, detrás de un libro, indagando sobre tantas historias fascinantes que consiguen dejarte atadas a ellas, colgando de un hilo, lejos del mundo real, de todo problema, sin perturbaciones.
Admito mi incapacidad de querer con restricciones y tú, como buena confidente, lo sabes muy bien. Me dejo llevar por una corriente que no razona y caigo, por simples errores. Me he equivocado mil y un veces, quise sin deber hacerlo, amé con más corazón que motivos y fallé, como siempre, una vez más. 
Sabes todo cuanto ha pasado por mi mente y me disculpo, por hacerte cómplice de un desastre que no mereces.
Jamás creí qué, aquella noche, serías tú quien me consolara durante horas, en tus brazos, mientras lloraba como una chiquilla. Que estúpida fui, no hace falta recordarlo.
Hoy, te escribí porque recordé tus aspiraciones, tus sonrisas, tus abrazos, aquella compañía incondicional, tantos momentos donde el mundo no significaba nada para nuestras locuras...Y hoy, ya no más. No estoy, no estás. Nos perdimos. 
Lamento ser yo quien deba darle nombre a los errores de momentos, pero alguien debe llevarse el trabajo sucio ¿No?
Allí están, tus ojos esmeralda, en una linda foto. Un gatito, quizás. Sonrío. Quizás tenga la posibilidad de abrazarte una vez más, como en los viejos tiempos. 

Comentarios

  1. Los errores de una forma u otra son la riqueza o el tesoro por el cual vivir, las aflicciones son parte del ser, que mas divino que aprender, independientemente si sufrimos, esas etapas se superan o se repiten dependiendo que tan masoquista seas, al ser masoquista, te gusta aprender, aprendes a aprender, la sabiduría es el don de saber callar... Esa simbiosis que tienes con algún ser, o esa fuerza divina e irrevocable te inspira.

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