martes, 23 de abril de 2013

Desde tus dedos, nada sabe a derrota.

Quisiera poder decirte que acabé por esconderme, para no lastimarte con mis tonterías, suposiciones y acertijos absurdos sobre preguntas inconcretas.

De a ratos, cuando mido mis capacidades y trato de ubicarlas en un plano real, sintiéndolas desplazarse como azúcar entre mis dedos, sin llegar a una medida concreta, comprendo que son escurridizas, burlonas...Hasta he llegado a imaginar que son inexistentes, por lo menos para mi.

Siempre te veo de lejos, cruzando la calle de recuerdos, pisando los charcos de sonrisas y ni siquiera te inmutas. La sonrisa de tu rostro nunca se borra. No hay manera de verte entristecer, decaer y finalmente pedirme que te abrace, con los ojos llenos de vida. No la hay, pues tú no sabes de estos conflictos mundanos que tenemos las personas, los humanos.
Ni siquiera se donde ubicarte, darte un Phylum correspondiente. ¡Al carajo la taxonomía! Tú eres como los ángeles. Sin alas, sin aureolas ni liras para alabanza. Eres corpóreo, tangible y tan lejano, tan poco correspondiente a este medio, a este infierno natural, de asfalto y metal, con olor a tabaco y amores de a pellizcos. Si, de a pellizcos, porque solo peleando dicen que saben  amar, reconciliándose en cualquier rincón de un bar de vicios.

Cualquier argumento que te de, será refutado antes que termine de plantearlo. Todo cuanto intente será suficiente para que abras los ojos y me entiendas, puesto que para ti siempre seré algo más que un amplio  desierto de dunas de azúcar, formado por incapacidades y temores. Para ti soy esa  razón que despierta cuando el bullicio aclara, la ciudad se espabila y el mundo se convierte nuevamente en una jaula tediosa con fieras indomables.

El problema es que...Ya no hablo de problemas, sino de soluciones. Solo préstame un segundo tus sentidos. Déjame observarme desde tus ojos, sentir el tacto de tus dedos como si de ser los míos propios se tratara y así, quizás, solo quizás, pueda ver lo que tu ves cada vez que me tomas de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario