martes, 2 de abril de 2013

Crónicas de una Venezolana más.

Hoy, en clases de geografía económica, mi profesor estaba totalmente concentrado hablando sobre la industria del aluminio aquí, en Venezuela. Una charla magistral acerca de la labor de bauxiven, interalumina, alcasa y venalum.
Los libros de texto, siempre tan maleables, con cifras que magnifican la labor exitosa y eliminan, por completo, todo rastro de las fallas, ignoran el retroceso del país y maquillan las verdades, para hacerlas más vistosas, mas consumibles.
Todo público quiere ver una buena película ¿No? Bueno, es casi lo mismo.

-¿Por qué le llamamos a esto socialismo?

No sé, no me lo explico. Ni siquiera aún, luego de acorralar al docente y pedirle una explicación que fundamente su magnífica charla, supe comprenderlo.
Yo, desde mi ignorancia y mi reducido conocimiento de la historia universal que vemos como cátedra en 8vo grado, supe que el marxismo, comunismo, socialismo y demás doctrinas de la misma índole, están guiadas (en teoría, léase bien) hacia un fin ético-social. 
Si nos vamos a la etimología, el socialismo proviene de sociedad, unión, comuna; siendo así, básicamente, lo opuesto al individualismo, el yoísmo; Y creo, desde el punto de vista menos subjetivo posible que me permito, que esa situación egoista y ególatra es la qué, por defecto, vemos en el gobierno que hoy en día se encuentra en el poder.
El individualismo está bien como una posición moral frente al mundo, ciertos derechos y acciones, pero tomarlo como un estandarte capaz de guiar a una sociedad, es caminar a ciegas, puesto que tomar ideas y factores totalmente particularistas para dirigir un Estado, es un futuro asegurado hacia el caos total.

Este socialismo no coloca a la comuna como eje; sino, en cambio, convierte al Estado en una gran corporativa, capaz de "dirigir" a la nación según paradigmas ya establecidos. Entonces ¿No es esto un Estado fascista? ¿Es posible tener una doctrina socio-fascista? Es tan incongruente como suena.
A diario, sin tan siquiera proponérmelo, escucho definiciones tan tergiversadas del fascismo qué, agruparlas en algo con sentido, me tomaría toda la noche.
El fascismo, según diversas definiciones, se basa principalmente en la instauración de un corporativismo estatal totalitario y una economía totalmente dirigida por el mismo, además de crear una profunda definición de nacionalismo, de patria, la cual es inculcada desde temprana edad, para su mejor "aprovechamiento". El fascismo, en pocas palabras, es la obediencia de las masas. 

Y esto, para mi, es el pan de cada día en mi país.

No viví la cuarta república. No puedo decir que sentí formando parte de la sociedad de la época, puesto que estaría mintiendo indiscriminadamente. Sin embargo, ocupar el tiempo leyendo sobre la misma, me pareció interesante.
¿Un período cargado de errores? Si, así lo creo. ¿Políticos corruptos? Aquí, desde tiempos inmemoriales y hasta el último rincón del mundo. No hay duda, siempre están presentes en la historia. No podemos pretender, como personas capaces de discernir y dotadas de pensamiento crítico , que buscar otras vías políticas ajenas a la rama del "socialismo del siglo XXI", sea volver a este período de la historia.
El pasado no va a repetirse porque el poder sea tomado por otros. Esta lucha de partidos, siempre ha estado presente. La polarización, aunque en menor grado, también. Venezuela, en resumida, está dotada de riquezas y desgracias. Nuestro pasado está marcado por caudillos, intelectuales, trogloditas y demás ¿De que sirve negarlo? Hay que afrontar el pasado sin seguir estancado en él.

El discurso que mueve a esta doctrina que hoy se ve implantada es, en esencia, una réplica de los escuchados en la Alemania de entreguerra: Uno recriminatorio, producto de la humillación sufrida hacia las clases sociales en la república anteriormente nombrada, y otro, debido a la pérdida de la primera guerra mundial. Resumiendo: Mismo discurso, diferentes razones, igual sentimiento.

Aquí les escribe alguien de clase media, o eso decían, pero vista la situación, ya no hay distinción de clases. Estamos los que tienen y lo que no; y me atrevo a decir, sin pensarlo dos veces, que ahorita todos carecemos de lo mismo; dinero, comida, servicios básicos y muchos otros, hasta de dignidad. Una persona que se despierta todos los días con la incertidumbre del futuro, del ¿Que pasará ahora? sin conseguir una respuesta que satisfaga a tantas interrogantes.

Yo, con toda la responsabilidad que mis palabras acarrean, estoy totalmente en contra de la igualdad social que se promulga en el país, porque es falsa, así de simple; sin confundir términos, claro está. El socialismo utópico es una de esas ideologías que siempre admiraré y que comparto, sin dudarlo, hasta cierto punto. Pero, como su palabra lo dice, es utópico, teórico, poco literal si lo colocamos en hechos.
Yo apoyo la JUSTICIA social, que no es lo mismo.
Nuestra nación, desde el 27 de Junio de 1870, bajo el mandato de Guzmán Blanco,consta de un decreto que dicta que la instrucción es pública y obligatoria, es decir, aquí todos tenemos el mismo derecho de progresar y los mismos deberes que cumplir. Todos, sin excepción, sin tildarnos ni etiquetarnos de ricos, pobres, burgueses y oligarcas, podemos lograr un título. Aquí progresa el que quiere y el que no, vive de migajas, por más rudo que suene.

No estoy en contra de las misiones. En cambio, me parece una salida necesaria a un problema inminente. ¿Cual es el verdadero asunto? Qué, una vez más, en teoría son la solución perfecta. Centros hospitalarios en barriadas, escuelas en sectores populares, aldeas universitarias, comida a precios económicos...Y pare usted de contar ¡Que maravilla! Es una idea fantástica, pero...¿Qué tal si colocamos a personas con ideas valiosas para llevarlas a cabo? ¿Que tal si invertimos gran parte de la renta petrolera en fomentar la educación social no solo a nivel de conocimientos, sino de habilidades? ¿Y si le enseñamos al que tiene menos recursos a saber administrarlos? ¿Qué tal si aumentamos los presupuestos para las universidades en vez de crear y crear mas centros educativos sin ningún fondo que permita su perduración? ¿Qué tal si comprendemos que Venezuela es un país monoproductor y ampliamos el sector industrial, agropecuario y turístico? ¡O no! ¿Que tal si comprendemos que la devaluación es un problema tuyo y mio, no del que "usa" dolares?  Vivimos de importaciones, lo queramos aceptar o no. Aunque busquen esconderlo, es la realidad. Entonces, ¿Cómo es posible que no nos afecte el intercambio de divisas?

No es solo cuestión de sentido común, sino de desinformación. Esa, señores. ¡Esa! Es la verdadera desestabilización: la ignorancia.
¡Y es que todos somos ignorantes! Tú de un tema, yo de otro. La cuestión es educarnos.

Quizás todo esta disertación no sirva de nada, pero ¿Cómo saberlo? Es solo la simple opinión de una persona que ni siquiera ha terminado el bachillerato, así que de política no conozco nada.
Digo lo que veo, lo que vivo a diario, cuando camino por las calles de Caracas, cuando abro la prensa nacional y me encuentro frente a un mar rojo de acontecimientos, al ver que el problema de escasez no es "culpa" de las empresas privadas, sino de la nacionalización de tantas otras qué, hoy en día, no pueden trabajar a toda máquina. Al ver que el petróleo solo basta para llenar el bolsillo de los verdaderos burgueses, aquellos posicionados en el poder, rodeados de corrupción, de deshonestidad.

Venezuela es más que una ideología revolucionaria que, en efecto, perdió sus motivos iniciales, su doctrina principal. Una ideología que no educa a individuos con pensamiento crítico, sino a masas fáciles de ser dominadas, cual tablero de ajedrez.
Aquí, el socialismo del siglo XXI, con más de 15 años en el poder, no es una salida, sino un sinónimo de sumisión.

Esto no es un discurso de reproches, de mentiras, de manipulación. Esto es un desahogo, una realidad, el país que piso cada vez que salgo de mi cama.

Esta no es la Venezuela que deseo.

Y tú ¿Qué piensas?

4 comentarios:

  1. Realmente estoy totalmente de acuerdo contigo, ya el asunto no es lo que hizo la cuarta república (que es en lo que se basa este gobierno) si no en lo que estamos padeciendo ahorita y lo que vamos a sufrir a futuro si esto sigue así.
    Muchos están mal acostumbrados a que les den y le den y no trabajen y bueno eso afecta muy mal a nuestro país.
    Sólo espero que la gente se de cuenta hacia el abismo al cual nos dirigimos, tomen conciencia y logremos cambiar eso ya mismo.
    ¡Excelente tu opinión!

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  2. Para mi,esa opinión es la realidad. No se puede evadir el tema de la escasez, de la devaluación, la inflación, la inseguridad...Es imposible pretender que nada pasa.
    Esperamos lo mismo. ¡Saludos!

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  3. Muy muy muy bien escrito!
    Felicidades, me encantan las mujeres inteligentes.
    Es justo lo que nos pasa, y me fue de mucho interés las explicaciones que has dado.
    De nuevo, te felicito.

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    1. Soy una fiel seguidora de tu blog, así que el hecho de que hayas pasado por acá es...¡Genial!
      Gracias a ti, por leerme.

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