¿Información o deformación?

Suelo ser de esas personas que leen absolutamente todo lo que encuentran.

Hoy, llegó a mis manos un ejemplar de "Ciudad CCS", un diario cuyo eslogan es revolución a diario. Su distribución es gratuita y hace 4 años que está en circulación. Al ver su portada, tuve un buen sabor de boca: ninguna muerte estaba reseñada en ella. -Increíble, pensé.

Visualizar sus páginas es vivir en una Caracas utópica, donde las obras desplazan cualquier intento de anti-patria, de tiranía oligarca, derecha fascista. El concepto de una Gran Caracas tan transparente como se plantea, es simplemente ilusorio, placentero. A mi me compraría, si no fuera porque a diario recorro esas mismas calles y se qué, la realidad se basa en una ambientación totalmente distinta.

El hecho de vivir en un paralelismo es tan común qué, por defecto, terminamos aceptándolo.

¡Ah, si! Además, una edición de "Epale CCS", me hizo replantearme el concepto de periodismo que manejamos hoy en día en nuestro país...

Una pregunta al aire, pero pregunta al fin: ¿Por qué los editores de medios como este piensan que la mejor manera de calar en una población mayormente ocupada por barriadas, es transmitiendo las ideas con términos peyorativos? A mi, como lectora, me insultan si al leer una sección de recetas de cocina, lo primero que veo es un título que reza así: recetario del pelabolas. 

Pensé que no podía sentirme más indignada, pero luego leí una sección llamada libro encarte, formada principalmente por una recopilación de escritos breves y unos que otros versos. Hablar de los títulos es vivir en un retahíla histórica tergiversada, donde el papel de libertador y soldado se invierten y terminamos idolatrando a alguien por cumplir su función: ser presidente. La política ya no es solo sucia, ahora también apela a la lástima colectiva...
No puedo promover cultura cuando no hay diversidad. No puedo ser imparcial cuando no permito la opinión. Hay que leer a Martí, pero también hay que saber cuando adaptarlo. Tomar una frase oportunista y colocarla en un contexto totalmente diferente, puede cambiar el mensaje y las intenciones de quien un día fue el transmisor original: el escritor, no el que ahora la roba para fines indeterminados, lejos de la lucha social que la propició.
¿Que clase de concepto manejan aquellas personas que escriben para medios como el mencionado? Es un insulto hacia el venezolano que busca superarse, que se para todos los días para agarrar el transporte de su universidad, para la señora que va a freír empanadas en el mercadito de Catia para comprarle los útiles escolares a sus hijos.

No puedo entender como permitimos que nuestro nivel de cultura descendiera tanto, hasta llegar al punto de aceptar ser tomados por mentes marginales, involucionadas, moldeables, sin criterios.

Ser pueblo no es aceptar estar abajo del ejecutivo, y creer que debemos aceptar todo cuanto digan, porque así ha sido siempre, porque la costumbre forma la idiosincracia, porque nosotros tenemos patria y eso es suficiente, que pensamos que ser monoproductor está bien porque el gobierno lo acepta; y si el gobierno lo acepta, el pueblo lo aplaude. Porque somos pueblo y eso hemos sido siempre.

¿Que estamos educando? ¿Ganado para la cría o mentes para el futuro? ¿Somos conscientes de la batalla que estamos dejando perder? Si nos quitan nuestra cultura, no seremos más que un montón de carne que se mueve por inercia.

No podemos tener el país que queremos, sin conciencia colectiva. No podemos tener un país donde vale más vivir ahogados en miseria, que en libros. Es inconcebible, descabellado.

Y me anticipo a los comentarios de "opositora acérrima" y demás. Expongo un problema social, no una tendencia política.

Venezuela necesita más letrados dispuestos a luchar por la recuperación cultural de los espacios de esparcimiento y aprendizaje de su gente, como los medios impresos, la buena literatura...Y menos políticos, jugando a escritores.

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