Paraísos terrenales: Literatura atemporal.

Hoy no quiero hablar de derivadas ni límites laterales.
Salir de la universidad y descubrir la Caracas detrás de la desidia, es asombroso. Caminar por sus calles y no ver solo problemas, sino posibles soluciones, es un pequeño placer de la vida que todos terminamos por ignorar.
¿Como no sentirte en casa si los libros ganan el espacio? Esconderse en la pulpería y caminar entre Tolstoi, tratadados filosóficos, Süskind o tomos y tomos de la revolución francesa, no es más que respirar todo el aire que has ignorado por desconocimiento, no es más que sumergirse en todo cuanto deseaste sin saber que existía. El paraíso terrenal para cualquier amante de los libros antiguos, carcomidos por el tiempo, con ese característico olor a distancia y tiempo inexistentes, errantes, perfectos, a lluvia y pavimento mojado, años '50, Montmartre...Solo vida.

Amé cada partícula de polvo que se depositaba sobre el tiempo, porque allí no entras buscando un libro...En cambio, el libro te busca, te encuentra y se va contigo, escapando de la misma esquina que ha compartido durante décadas.
No se si la magia exista, pero de ser así, es idéntica a la metodología del arte...Esa escogencia invertida, esa adopción no programada, donde las letras se ocupan de ti y no tú de las letras.

En fin, no tengo palabras. Quizás vuelva mañana, por un poco de Sartre y Marx.

PD: la foto no la tomé yo, fue un robo justificado de la red. 

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